Este miércoles, por razones que aún se desconocen, murió la cantante irlandesa Sinéad O’Connor a los 56 años. La artista que se hizo famosa a nivel mundial en los noventa, sobre todo a partir de su versión de Nothing compares 2 you, había perdido a su hijo adolescente hace 18 meses.
Fue bella, rara, explosiva, polémica. Musicalmente sostuvo una carrera a lo largo de 30 años, pero no logró trascender mucho más allá de la interpretación de ese tema escrito por Prince alrededor de los sentimientos de nostalgia de un(a) amante abandonada.
En 1989, Sinéad regrabó la canción con nuevos arreglos instrumentales y la incluyó en su segundo álbum I Do Not Want What I Haven’t Got.
En su interpretación, ella expresa la devastación que significó la pérdida de su madre.
El tema fue lanzado como simple y logró el éxito internacional. La producción estuvo a cargo de O’Connor y su icónico video musical, dirigido por John Maybury, se animó a mostrar los ojos más impactantes del pop.
Se escribió: «Cuando Sinéad canta Nothing Compares 2 U, los mares se calman, los ángeles lloran y el Top 40 se inmoviliza para escuchar esta poderosa expresión de amor no correspondido».

Sinéad O’Connor, en Jamaica, en agosto de 2005. (AP Photo/Collin Reid, File)

En New Musical Express (NME) la canción fue consagrada como «un severo recordatorio de que O’Connor fue bendecida con una voz única e increíble«.
Y más: «Hay que buscar arduamente para encontrar una mejor expresión en la música pop acerca del vacío que existe cuando una relación termina».
Tenía 15 años cuando un sujeto de la industria discográfica la escuchó casi por casualidad cantando un tema de Barbra Streisand y no dudó en contratarla.
Mientras grababa lo que sería su primer álbum (The Lion and The Cobra), el hombre le sugirió que se dejara crecer más el pelo y que se vistiera con ropa “más femenina”.
Por toda respuesta, la cantante se fue a su peluquero amigo y le pidió: «Rápeme». Así la conocimos.
Clarín








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