La deuda externa pública de Bolivia alcanzó los 14.357,7 millones de dólares al cierre del primer semestre de 2026, lo que representa un incremento de 193,4 millones de dólares respecto al cierre de 2025, de acuerdo con datos del Banco Central de Bolivia (BCB). Sin embargo, el dato que más llama la atención es que el país comenzó a pagar más por el servicio de su deuda de lo que recibe en nuevos desembolsos.
Según el informe del ente emisor, entre enero y junio de este año Bolivia recibió 1.217,8 millones de dólares en nuevos desembolsos, mientras que el pago por el servicio de la deuda externa ascendió a 1.284,9 millones de dólares, es decir, 67,1 millones más de lo que ingresó por financiamiento externo.
Más recursos para pagar deuda
Del total destinado al servicio de la deuda, 977,4 millones de dólares correspondieron a la amortización de capital y 307,5 millones al pago de intereses y comisiones, reflejando una mayor presión sobre las finanzas públicas.
Este comportamiento implica una transferencia neta negativa de recursos, una situación en la que el país destina más dinero al pago de obligaciones financieras que el que obtiene mediante nuevos créditos.
¿Por qué aumentó la deuda?
Pese al mayor pago de obligaciones, el saldo total de la deuda externa continuó creciendo debido a nuevos financiamientos obtenidos durante el semestre.
El principal ingreso provino de la emisión de Bonos Soberanos por 1.000 millones de dólares, recursos destinados al apoyo presupuestario del Estado. A ello se sumaron un crédito de 100 millones de dólares para fortalecer la liquidez de la gestión económica y otros préstamos orientados a proyectos de infraestructura, innovación para sistemas alimentarios y electrificación rural.
Debate sobre la sostenibilidad
Las nuevas cifras se conocen en un contexto de presión sobre las finanzas públicas, marcado por la escasez de divisas, las dificultades para importar combustibles y un menor crecimiento económico.
En las últimas horas, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, reconoció que el Gobierno prevé que la economía boliviana registre un decrecimiento de entre 0,7% y 1% en 2026, debido al impacto de los bloqueos registrados entre mayo y junio.
El incremento de la deuda y el hecho de que el país ya destine más recursos al pago de sus obligaciones que a los nuevos créditos reavivan el debate sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y la capacidad del Estado para continuar financiando inversión y gasto público sin incrementar la presión sobre el endeudamiento externo.
Fuente: Ahoradigital







