Juan Carlos Arias Olivera de 28 años y Rafael Gonzales Quispe de 22 años, pertenecerían a la comunidad de Punata, y según sus familiares, ellos fueron hasta el municipio Vacas para buscar empleo como agricultores.
Los familiares de las víctimas denuncian que no se han encontrado elementos que inculpen a los jóvenes con el delito que se les señala, después de que fueran asesinados, y sus cuerpos calcinados, acusados de haber amenazado con un arma de fuego a un padre y su hijo “para robarles la vagoneta”.
“Lamentablemente fueron victimados, con pretexto de un supuesto delito de robo, pero no existe ninguna denuncia de robo, no existe ningún elemento que habría sido sustraído, con esta excusa habrían procedido a golpearlos, ahogarlos y quemarlos”, denunció la abogada Pamela Caballero.
La abogada de los familiares denunció que los cuerpos de los jóvenes fueron hallados totalmente calcinados, exceptuando los huesos de las costillas, puesto que todo quedó reducido a cenizas.
“Incluso tenemos información que la gente había tratado de mimetizar estos restos, quemando restos de animales, extremos que realmente causan conmoción, definitivamente no puede ser aceptado ni tolerado, los familiares se encuentran totalmente consternados, indignados”, aseguró la letrada a otro medio.
Las víctimas fueron señalados como responsables de robar una vagoneta y amenazar con armas de fuego a los dos suejetos acusados de ser los autores materiales de sus homicidios. Ambos fueron golpeados, ahogados, incinerados y enterrados a varios kilómetros del lugar donde fueron linchados.
La Policía tomó conocimiento del hecho el domingo 28 de noviembre y, desde entonces, comenzaron las investigaciones. Los efectivos se constituyeron el lunes a la comunidad, pero no encontraron los cuerpos ni otros indicios puesto que los pobladores habrían hecho un “pacto de silencio”.
Red Uno
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