Hoy Bolivia afronta uno de los partidos más importantes de los últimos 30 años. La Verde se enfrentará a Surinam a las 18:00, y todo un país se vuelca a apoyar al equipo con la ilusión de regresar a una Copa del Mundo, una cita que no disputamos desde 1994, justamente en Estados Unidos. La expectativa es enorme y la pasión por la camiseta verde se siente en cada rincón del país.
Uno de los grandes artífices de aquella histórica clasificación fue el exentrenador Xabier Azkargorta, líder de la camada dorada que llevó a Bolivia al Mundial de 1994. Conocido por su capacidad para motivar a los jugadores y transmitir confianza, el DT español dejó un legado de disciplina y garra que aún inspira a las nuevas generaciones. Durante su segundo ciclo al frente de la selección, pronunció un discurso que quedó grabado en la memoria del fútbol boliviano:
«Nunca les voy a pedir que hagan lo que no saben, pero tengo todo el derecho del mundo a exigirles que me hagan lo que saben. Pero háganlo, no se lo guarden. No se lo guarden para otra, no hay otra. No hay siguiente partido, es este.»
«Sientan el juego. Es muy difícil ser bueno en algo si uno no lo siente. Si solo van a cumplir… Ustedes se dan cuenta de que vamos a jugar un partido y hay rivales que nos quieren quitar lo que podemos conseguir. Hasta morir, luchen para que no les quiten lo que quieren: sus puntos, su posible clasificación, el premio, lo que van a llevar a casa… el bienestar de todo un país, de sus familias, de todos. ¿Se van a dejar quitar eso sin luchar?»
El ‘Bigotón’ falleció el 14 de noviembre de 2025, dejando un profundo vacío en el fútbol boliviano, pero su espíritu de lucha y pasión sigue más vigente que nunca. Este jueves, mientras Bolivia salte a la cancha del estadio Gigante de Acero en Monterrey, la memoria y el ejemplo de Azkargorta estarán con la Verde, recordando que cada balón, cada pase y cada gol son parte de un sueño que trasciende generaciones: volver a una Copa del Mundo.
La selección de hoy, con jóvenes llenos de ilusión, llevará consigo esa enseñanza: luchar con todo, sentir el juego y no dejar pasar ninguna oportunidad. El legado de los que hicieron historia en 1994 sigue vivo, y Bolivia tiene la mirada puesta en repetir esa hazaña.
El Deber








