El economista y excandidato presidencial Jaime Dunn calificó como «apresurada» la decisión del Gobierno de flexibilizar el tipo de cambio del dólar, al considerar que la medida fue implementada sin resolver previamente los principales desequilibrios de la economía boliviana, especialmente el elevado déficit fiscal y la escasez de reservas internacionales.
Dunn sostuvo que antes de abandonar el tipo de cambio fijo era necesario reducir el déficit fiscal, disminuir el gasto corriente del Estado y fortalecer las reservas internacionales para responder a una mayor demanda de divisas. Comparó la decisión con «construir una casa y poner los cimientos después», al considerar que se modificó el régimen cambiario sin crear las condiciones para sostenerlo.
El economista recordó que el déficit fiscal previsto para esta gestión alcanza el 9% del Producto Interno Bruto (PIB) y señaló que el país debió contar con al menos 4.000 millones de dólares en reservas líquidas antes de adoptar un sistema de cambio flexible. Asimismo, planteó que el Banco Central de Bolivia (BCB) debe fortalecer su independencia mediante la designación de autoridades titulares conforme a la Constitución.
La flexibilización del tipo de cambio entró en vigencia el 29 de junio, dejando atrás el sistema de cotización fija que se mantenía desde 2011. La medida fue adoptada en un contexto de escasez de dólares, caída de las reservas internacionales y presiones sobre el mercado cambiario.
Por su parte, el economista Fernando Romero coincidió en que la economía continúa enfrentando problemas estructurales, entre ellos un déficit fiscal persistente, recesión económica, inflación elevada, menor ingreso por exportaciones de gas natural y un nivel reducido de reservas en divisas, factores que mantienen alta la demanda de dólares y las expectativas de una mayor depreciación del boliviano.
Ahoradigital con información de ANF.





