Ahoradigital.- La moneda boliviana atraviesa uno de sus momentos más difíciles en las zonas fronterizas del país. En ciudades limítrofes con Argentina, Brasil, Chile y Perú, el boliviano ha dejado de ser la principal referencia para las transacciones comerciales, siendo reemplazado por el peso argentino, el real brasileño e incluso el dólar estadounidense, de acuerdo con reportes de medios regionales y testimonios de comerciantes.
En la frontera con Argentina, especialmente en Bermejo y Yacuiba, cada vez son más los comercios que fijan sus precios en pesos argentinos, debido a la depreciación del boliviano y al incremento del flujo de compradores provenientes del vecino país. Comerciantes y transportistas también han comenzado a aceptar la moneda argentina de forma habitual, una práctica que hace pocos años era excepcional.
La situación no es distinta en la frontera con Brasil, donde el real ha ganado espacio en las operaciones comerciales, mientras que en las zonas limítrofes con Perú diversos comerciantes han dejado de aceptar bolivianos como medio de pago, privilegiando el uso de soles o dólares para evitar pérdidas por la volatilidad cambiaria.
Este fenómeno coincide con la fuerte depreciación que registra el boliviano desde la adopción del nuevo régimen de tipo de cambio flexible. El incremento sostenido del dólar oficial y del mercado paralelo ha reducido la confianza en la moneda nacional, especialmente en regiones donde el comercio transfronterizo depende de la estabilidad cambiaria.
En Yacuiba, comerciantes consultados por distintos medios señalan que muchos proveedores ya prefieren negociar en pesos argentinos o dólares para proteger el valor de sus ingresos. Mientras tanto, en Bermejo se ha denunciado que incluso algunos servicios de transporte comenzaron a cobrar en moneda argentina, reflejando el cambio de hábitos comerciales en la frontera.
A este escenario se suma la evolución de las cotizaciones internacionales. Datos publicados por el Banco Central de Bolivia muestran que el valor de las monedas de los países vecinos continúa ajustándose diariamente, mientras el peso argentino y el real brasileño han ganado protagonismo en las operaciones fronterizas.
Economistas advierten que la sustitución de la moneda nacional en las fronteras es una señal de pérdida de confianza y puede profundizar la informalización de la economía. Además de dificultar el control de las transacciones, este fenómeno incrementa la dolarización y la utilización de monedas extranjeras en actividades comerciales cotidianas, especialmente en regiones cuya economía depende del intercambio con países vecinos.
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