La mortalidad materna es el fallecimiento de una mujer que ocurre durante el embarazo, el parto o el puerperio, considerado este último como los 42 días después del nacimiento del bebé, explica la doctora Mary Flor Díaz Velázquez, jefa de la División de Obstetricia del Hospital de Ginecología y Obstetricia del Centro Médico Nacional La Raza.
También existen muertes maternas tardías, las cuales pueden ocurrir hasta un año posterior al nacimiento del bebé, siempre y cuando estén relacionadas con el embarazo.
Las causas principales de este fenómeno son las hemorragias obstétricas, sangrado que ocurre durante el parto; las enfermedades hipertensivas, la preeclamsia y la eclampsia; la sepsis o infecciones generalizadas, y el aborto. La especialista explica que las mujeres en los extremos de la vida reproductiva, ya sea mayores de 35 años o menores de 18 años, son quienes presentan mayores probabilidades de tener alguna complicación debida a la gestación.
“Se presenta más frecuentemente la preeclampsia en estas dos etapas de la vida, o muy temprano o muy tardía. Además, otras complicaciones como las endocrinas, la diabetes gestacional, van sumando factores de riesgo, y entre más nos vayamos alejando de los 35 años, que es el punto de corte que consideramos como edad materna de riesgo, vamos a tener una mayor probabilidad de presentar complicaciones”.
Existe un indicador para medir la mortalidad materna avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y utilizado en todo el mundo. Este consiste en calcular el número de muertes maternas que ocurren en un país por cada 100.000 nacidos vivos.
Con base en un estudio que realizaron al analizar las bases de datos de la Secretaría de Salud (como la de Búsqueda Intencionada y Reclasificación de Muertes Maternas y del Subsistema de Información Sobre Nacimientos) encontraron que entre 2010 y 2013 las muertes tardías y aquellas relacionadas con secuelas (enfermedades renales o hipertensivas) se duplicaron, de 3,5 a 7 por cada 100 mil nacidos vivos en 2013.
Sin embargo, al no ocurrir dentro del tiempo establecido por la OMS no habían sido parte de los indicadores oficiales, lo cual podría dificultar conocer la verdadera magnitud del problema. De esta manera, registrar adecuadamente la mortalidad materna es fundamental para detectar qué factores contribuyen a su ocurrencia.
Prevención
Algunas de las estrategias que se están implementando en el sector salud para disminuir este fenómeno son fortalecer la evaluación preconcepcional, que consiste en fomentar en las mujeres que deseen tener un hijo acudir al médico antes para tener una planeación del embarazo.
“En el hospital, el 100% de las pacientes que manejamos son de alto riesgo y cuando en retrospectiva les preguntamos: ‘¿te querías embarazar?’, 50% me responde que no o que al menos no fue planificado. Creo que ahí es donde debemos incidir: en la educación desde niños y adolescentes, sobre la planificación”.
Otra estrategia es evaluar e identificar aquellas pacientes que tienen factores de riesgo y que pueden incrementar las complicaciones obstétricas y, en consecuencia, la mortalidad materna.
“La mayoría de estos embarazos no fueron planeados y evidentemente empezamos un control prenatal y una vigilancia tardía”, dijo.
Agencias










