El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, inició este martes en Colombia una gira por América Latina que lo llevará también a Ecuador y Perú, en una nueva ofensiva diplomática de Washington para fortalecer sus alianzas políticas y de seguridad en la región.
Rubio se reunirá en Barranquilla con el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, cuyo Gobierno representa un giro radical respecto a la administración de Gustavo Petro y se ha acercado abiertamente a la política exterior de Donald Trump.
La agenda incluye la lucha contra el narcotráfico, seguridad regional, comercio y la recuperación de Colombia tras el terremoto del 10 de agosto, que dejó más de 330 muertos. Estados Unidos anunció además ayuda para la reconstrucción y Bogotá busca que Washington suspenda temporalmente algunos aranceles para facilitar las obras.
Pero el componente de seguridad es el que adquiere mayor relevancia. El Gobierno de De la Espriella autorizó operaciones militares conjuntas con Estados Unidos y Colombia se incorporó al llamado Escudo de las Américas, una coalición impulsada por Trump para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en el continente.
La gira continuará en Quito, donde Rubio se reunirá con el presidente Daniel Noboa, y terminará en Lima con la presidenta peruana Keiko Fujimori. Los tres gobiernos mantienen una línea política cercana a Washington y forman parte del nuevo mapa de aliados que Estados Unidos busca consolidar en Sudamérica.
La visita ocurre además en un momento de fuerte reposicionamiento estadounidense en la región. Washington habla de una nueva estrategia hemisférica asociada a la llamada “doctrina Donroe”, una referencia a la doctrina Monroe combinada con el nombre de Donald Trump, con la que la Casa Blanca busca reafirmar a América Latina como una zona de interés estratégico para Estados Unidos.
El movimiento también tiene un trasfondo geopolítico mayor. La administración Trump ha incrementado la cooperación militar contra el narcotráfico y busca fortalecer gobiernos aliados mientras aumenta su presencia en asuntos estratégicos de América Latina, particularmente en seguridad, energía y comercio.
Así, el recorrido de Rubio no es solamente una gira diplomática. Es también una señal de que Washington pretende recuperar un papel mucho más activo en la política latinoamericana y construir una red de gobiernos dispuestos a acompañar sus prioridades frente al narcotráfico, la migración, la seguridad y la disputa por influencia global.
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