Bruno tenía siete años, había intervenido en decenas de misiones para localizar a personas desaparecidas y había salvado a nueve personas, incluidos ancianos con Alzheimer y niños con discapacidad, además de haber colaborado con la Protección Civil. De origen belga y de raza Bloodhound, era un perro con un olfato ultra especializado. Había sido premiado incluso por la primera ministra Giorgia Meloni. La mañana del 4 de julio fue encontrado muerto dentro del centro de entrenamiento de Talsano, a las afueras de Tarento, asesinado con una salchicha rellena de clavos.
«Para mí fue como perder a un hermano. Con una diferencia: entre hermanos puede haber discusiones, pero Bruno nunca me falló, aunque tenía un carácter fuerte, era todo un personaje». Así habla Arcangelo Caressa, instructor y director técnico nacional del área de cinofilia y cinotecnia de la asociación Endas, sobre el perro que fue su compañero de trabajo y de vida. La primera ministra calificó el asesinato de Bruno como «un acto vil y cobarde».
Una notizia che stringe il cuore. Un atto vile, codardo, inaccettabile.
Grazie per tutto ciò che hai fatto, Bruno. pic.twitter.com/e5eSpPzQJ4
— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) July 5, 2025
La primera ministra Giorgia Meloni, quien se había fotografiado con Bruno tras uno de sus rescates, calificó el hecho como “vil, cobarde e inaceptable”. La diputada Michela Vittoria Brambilla, promotora de una nueva legislación que agrava las penas por maltrato animal, presentó una denuncia penal ante la fiscalía.
“El asesinato de Bruno no puede quedar impune”, declaró Brambilla, autora de la ley que lleva su nombre. La norma, en vigor desde el 1 de julio, establece hasta cuatro años de prisión y una multa de hasta 60.000 euros por maltrato o muerte de animales. Las penas se agravan si los hechos se cometen frente a menores o se difunden en redes sociales.
Fuente: Agencias









