El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la guerra con Irán terminará “inmediatamente” después de las elecciones legislativas de medio mandato previstas para el 3 de noviembre.
Trump sostuvo que Teherán ya no tiene capacidad para prolongar el conflicto y acusó al Gobierno iraní de intentar influir en los comicios estadounidenses.
“Creo que la guerra terminará inmediatamente después de las elecciones porque ya no pueden resistir más”, afirmó el mandatario ante periodistas antes de viajar a Texas.
La declaración llega en un momento especialmente delicado para Trump y para el Partido Republicano. La guerra, iniciada a finales de febrero, ha provocado un fuerte impacto sobre los precios de los combustibles y el petróleo, convirtiéndose en uno de los temas que puede pesar sobre el voto de los estadounidenses.
El mandatario también anticipó que el precio del petróleo caerá después de las elecciones una vez que termine el conflicto. El barril de Brent superó nuevamente los 100 dólares, en medio de la escalada de ataques y de las dificultades para mantener abierto el estratégico estrecho de Ormuz.
Trump aseguró además que Estados Unidos continuará con sus operaciones militares y advirtió que habrá “muchas más ofensivas” contra Irán.
La tensión aumentó después de que Estados Unidos anunciara la destrucción de cinco petroleros iraníes. En respuesta, Irán afirmó haber atacado más de una decena de embarcaciones en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, elevando todavía más la preocupación por el suministro mundial de energía.
Aunque Trump afirma que la guerra terminará inmediatamente después de los comicios, no existe una garantía de que eso ocurra. De hecho, reportes recientes señalan que algunos de sus principales asesores han advertido en privado que el conflicto podría extenderse incluso durante los próximos años, en contradicción con el pronóstico público del presidente.
Por ahora, Trump también reconoció que una negociación con Irán todavía sería posible, aunque aseguró que su Gobierno no está buscando retomar las conversaciones.
La guerra, mientras tanto, continúa golpeando los precios de la energía y aumentando la presión política sobre la administración estadounidense justo cuando los republicanos intentan conservar el control del Congreso.
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