Una hipótesis sobre cómo se desencadenaron las dos explosiones que golpearon al cuartel Bolívar de Viacha plantea que el hecho pudo comenzar con una chispa, un sobrecalentamiento o una descarga de electricidad estática que provocó un incendio en un depósito donde se almacenaba material pirotécnico.
El experto en seguridad del Estado Jorge Santiesteban explicó que la primera detonación habría ocurrido en un ambiente pequeño, con poca ventilación y ubicado en una segunda planta, donde el calor pudo acumularse bajo el techo de calamina. La presencia de pólvora negra en el material pirotécnico habría contribuido a generar la primera explosión.
Según esta hipótesis, la primera explosión no habría sido el episodio de mayor magnitud. La onda expansiva y el fuego habrían alcanzado posteriormente otro material explosivo de mayor poder, provocando una segunda detonación aproximadamente media hora después.
La segunda explosión habría provocado el mayor daño
Santiesteban sostuvo que la segunda explosión sería la que ocasionó la mayor cantidad de víctimas, debido a la posible presencia de boosters, elementos utilizados para aumentar la potencia de una detonación.
El experto explicó que estos materiales pueden generar una expansión extremadamente rápida y que su presencia en el mismo sector habría contribuido a multiplicar los efectos de la primera explosión.
El análisis también coincide con reportes previos que mencionaron la existencia de boosters en el lugar y la presencia de material pirotécnico cuya combustión habría generado el característico humo negro observado después de la primera detonación.
Sin embargo, se trata de una hipótesis y no de una conclusión oficial. La Fiscalía todavía debe establecer mediante pericias qué material provocó cada una de las explosiones y cuáles fueron las circunstancias exactas que desencadenaron la tragedia.
¿Por qué los militares regresaron al lugar?
Uno de los elementos más llamativos del relato es lo ocurrido después de la primera explosión.
Un conscripto que sobrevivió al hecho relató que, tras la primera detonación, algunos militares recibieron la orden de buscar agua para intentar apagar el fuego. Incluso después de resultar herido, afirmó que regresó hacia el sector luego de escuchar los pedidos de los instructores.
De acuerdo con Santiesteban, si efectivamente existía material explosivo almacenado en el sector, el procedimiento debió ser diferente: evacuar inmediatamente al personal y mantener a las personas alejadas del área de riesgo, en lugar de intentar controlar el incendio acercándose al depósito.
El experto también cuestionó que material explosivo que habría superado su periodo de almacenamiento permaneciera en instalaciones militares y señaló que la investigación debería establecer si los responsables de la unidad informaron oportunamente a sus superiores sobre esa situación.
Material almacenado durante años queda bajo investigación
La hipótesis aparece mientras las autoridades intentan reconstruir qué ocurrió con los explosivos y productos pirotécnicos que fueron almacenados en el cuartel.
El Ejército confirmó que existen documentos que registran el ingreso de material explosivo desde 2019, aunque aclaró que esos registros por sí solos no permiten determinar qué cantidad permanecía efectivamente en el lugar el día de las explosiones, debido a que también existen documentos sobre destrucción, incineración, devolución o traslado de materiales.
La Fiscalía abrió una investigación para establecer responsabilidades por la tragedia. Mientras tanto, las autoridades continúan con la remoción de escombros y la búsqueda de las personas desaparecidas.
La investigación oficial deberá determinar si la secuencia planteada por el experto —incendio, primera explosión de material pirotécnico y posterior detonación de material de mayor potencia— corresponde efectivamente a lo ocurrido en Viacha.
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