Ya sea para una nueva amistad, una relación laboral o una pareja, uno de los componentes clave es la confianza. Hay personas que nos brindan esa linda sensación de tranquilidad al poco tiempo de conocerlas, mientras que otras nos disparan dudas e incertidumbre. No nos “cierran”.
La confianza se asocia con la honestidad, la credibilidad, la integridad, la seguridad y la fiabilidad. Muchos cumplen con todos estos requisitos y otros, simulan cumplirlos. ¿Cómo saber en quién confiar?
La licenciada Viviana Wapñarsky, psicóloga (MN 24433), miembro del Servicio de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas y directora de Consexuar, explicó a Infobae que “la confianza es fundamental en cualquier tipo de relación porque fomenta la comunicación abierta, el respeto mutuo y un sentido de seguridad emocional. En una amistad, crea lazos más profundos. En el ámbito laboral, facilita la colaboración y aumenta la productividad; y en parejas, es crucial para la intimidad y el compromiso. Sin confianza, las relaciones tienden a ser tensas y problemáticas”, aseguró.
Y añadió: No importa si hablamos de pareja, amistad, familia o incluso de compañeros de trabajo: sin confianza, el vínculo tambalea, como silla vieja. Desde la psicología, sabemos que la confianza es el pilar que permite la intimidad emocional, la cooperación y la estabilidad en los vínculos. Cuando confiamos, nos relajamos, mostramos nuestras vulnerabilidades y dejamos de estar en modo alerta”.
Explicó desde la neurociencia, que al confiar se activan regiones del cerebro asociadas al placer y la seguridad y se libera oxitocina, la famosa “hormona del apego”.
Y agregó: “Es decir, confiar literalmente nos hace sentir bien. En cambio, vivir desconfiando genera estrés crónico, nos vuelve más controladores, hipervigilantes o disociados emocionales, lo cual, a su vez, puede generar diversos tipos de síntomas y malestar subjetivo difícil de tramitar”.
Entonces, destacó la especialista, “la confianza no es un extra en una relación: es el sistema operativo. Sin ella, todo lo demás son parches. Y como todo buen sistema operativo, necesita actualizaciones constantes: se construye, se nutre… y también se puede romper si no lo cuidamos”, advirtió.
El psiquiatra coreano Rhee Kun Hoo, autor del bestseller “Si vives hasta los 100 años, más te vale ser feliz”, explicó que la confianza es un ingrediente básico de la felicidad: “En un mundo en el que pudiéramos confiar en cualquiera y en todos, tendríamos muchas menos cosas de las que preocuparnos. Pero en nuestra compleja sociedad moderna, es tan difícil confiar en alguien como convertirse en un individuo digno de confianza. ¿Cómo podemos construir una comunidad en la que la confianza sea un hecho, no una obligación? Esta es una pregunta desafiante que debemos hacernos, y es clave para una sociedad colectivamente feliz”, señaló.
Sin embargo, así como la confianza se puede dar fácilmente también puede verse interrumpida por algo que intuitivamente nos dice que no bajemos la guardia ante alguien. ¿Por qué hay personas que no nos dan confianza casi de inmediato?
La licenciada Corrado explicó: “En parte, gracias a nuestro cerebro primitivo: tenemos sistemas de detección de peligro muy afinados. Desde la evolución, los humanos desarrollamos una sensibilidad especial para leer señales no verbales —miradas esquivas, sonrisas forzadas, gestos incoherentes— que nos advierten cuando algo no encaja. Es el ‘olfato social’, un combo entre intuición y experiencia pasada».
Hay ciertas banderas rojas que la psicología subraya como alertas. “Personas que cambian su versión de los hechos con frecuencia, que nunca se hacen cargo de sus errores, que manipulan emocionalmente o que usan la confidencialidad como moneda de cambio. En resumen, si alguien nos hace sentir confundidos, en deuda o inseguros… probablemente sea un vínculo que como mínimo, deberíamos revisar. La intuición tiene su valor, pero no es infalible. Lo ideal es escucharla con atención, pero chequeando los datos», subrayó Corrado.
Por su parte, la licenciada Wapñarsky dijo: “Si presenta inconsistencias en lo que dice o hace, falta de responsabilidad o evasión ante sus compromisos, evita compartir información personal o detalles importantes, no cumple con promesas repetidamente, maltrata, y/o no tiene una red de amigos que sean duraderos, puede ser una persona no confiable”.
1. Cuando no se comprometen. La confianza se basa en la coherencia entre palabras y acciones. Las personas poco confiables suelen ser inestables y no cumplen sus compromisos, ofreciendo excusas superficiales. Esto dificulta confiar en ellos.El comportamiento superficial. Si las conversaciones son triviales o giran constantemente en torno a la persona cuestionada también pueden ser una señal para tener en cuenta.
2. No dedica tiempo a la amistad, o cuando lo hace para ponerse al día solo se refiere a su vida sin interesarse por la otra persona.
3. En una relación romántica, mantenerla en secreto después de un tiempo considerable. Si la persona evita presentarla a sus amigos y familia o solo la invita a citas privadas, podría estar mostrando un comportamiento evasivo o poco confiable.
4. Cuando la persona es muy cautelosa y parece cerrada o selectiva en lo que está dispuesta a compartir, podría ser que esté ocultando algo o que no es confiable.
5. No puede guardar nuestros secretos y comparte información privada que le contamos en confianza.
7. La persona no confiable nunca se hace cargo de sus errores.
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