La reciente entrega de un pozo de agua en Lapachal Alto, presentada por el Ejecutivo Regional del Gran Chaco, David Rojas, como una obra nueva para beneficiar a 315 familias y garantizar riego para 28,5 hectáreas productivas, abrió una interrogante que va más allá del acto protocolar: ¿cuánto de esa infraestructura corresponde realmente a una nueva obra y cuánto ya había sido ejecutado durante gestiones anteriores?
El 22 de agosto, el Gobierno Autónomo Regional del Gran Chaco difundió la entrega del pozo y señaló que la obra fue resultado de un convenio de cofinanciamiento entre el Ministerio de Desarrollo Productivo Rural y Agua y el Gobierno Regional.
Sin embargo, existen antecedentes documentales que muestran que Lapachal Alto ya formaba parte de un proyecto de rehabilitación de pozos durante la gestión de José Luis Ábrego.
En octubre de 2023, el propio Gobierno Regional informó que se realizaban pruebas hidráulicas antes de la entrega definitiva del proyecto denominado “Rehabilitación de pozos de agua e implementación de infraestructura”. El proyecto incluía expresamente a Lapachal Alto, junto con Villa El Carmen, Las Abras, Ayururenda y Villa San Antonio.
La información oficial de entonces detallaba que el proyecto contemplaba el pozo, la bomba, el tanque elevado y el cierre perimetral, con una inversión total de Bs 1.570.224,58, de los cuales Bs 785.098,11 correspondían a la contraparte del Gobierno Regional.
Más aún, el informe de rendición de cuentas del Gobierno Regional registra ese proyecto como “ejecutado” y menciona a Lapachal Alto entre las cinco comunidades beneficiarias.
Por eso, la pregunta no es si Lapachal Alto necesita agua —evidentemente la necesita— sino qué infraestructura se entregó en 2023 y qué infraestructura nueva se entregó ahora.
Si la actual gestión realizó una nueva perforación, amplió la capacidad, reemplazó infraestructura o ejecutó una segunda fase, corresponde explicar con precisión cuáles son esos componentes y cuánto se invirtió. Pero si se trata de la misma infraestructura o de un proyecto ya ejecutado, entonces la presentación como “nuevo pozo” merece una explicación pública.
El antecedente de la Terminal de Buses
El caso de Lapachal Alto adquiere mayor relevancia porque no es el único proyecto del Gran Chaco que vuelve a aparecer en un acto de entrega bajo una nueva gestión.
El pasado 12 de agosto, el presidente Rodrigo Paz y el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, participaron en la entrega de la nueva Terminal de Buses de Yacuiba. El propio Ministerio de Obras Públicas la presentó como una infraestructura culminada durante la actual gestión y con una inversión de Bs 50.190.078.
Pero la historia de la terminal viene de varios años atrás. La obra fue ejecutada conjuntamente por el Gobierno Nacional, a través de la UPRE, y el Gobierno Regional del Gran Chaco. En 2024 ya se reportaba un avance físico superior al 85% y se esperaba que el entonces presidente Luis Arce realizara la entrega una vez concluida.
Incluso en 2025, la nueva terminal ya era reportada como terminada y con recepción provisional, aunque permanecían pendientes los accesos para llegar hasta la infraestructura.
Tras el acto encabezado por Rodrigo Paz, el dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Terminal de Buses de Yacuiba, Orlando Bautista, cuestionó la ceremonia y sostuvo que la obra ya había sido entregada anteriormente durante la gestión de Luis Arce.
“No ha sido inauguración. Luis Arce el año pasado también ha venido a entregarlo”, afirmó el dirigente.
La observación no se limita al nombre del acto. Bautista también cuestionó que la terminal haya sido presentada como moderna pese a que, según su denuncia, todavía tenía problemas de accesos, servicios básicos y condiciones para comenzar a operar.
Así, dos obras de alto impacto para la región —el proyecto de agua de Lapachal Alto y la nueva Terminal de Buses de Yacuiba— dejan planteada una misma pregunta sobre la comunicación de la gestión pública:
¿Estamos ante nuevas obras o ante proyectos ejecutados, concluidos o entregados anteriormente que vuelven a ser presentados como logros de una nueva administración?
La respuesta debería estar en los documentos: contratos, actas de recepción, montos ejecutados, componentes construidos y fechas de entrega.
Porque una obra pública no cambia de autoría simplemente porque cambie la autoridad que corta la cinta.
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