La superficie cultivada con hoja de coca en Bolivia aumentó un 7% durante 2025, alcanzando las 36.400 hectáreas, según el informe de monitoreo presentado este martes por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
El dato más llamativo está en el Trópico de Cochabamba, donde los cultivos de coca crecieron un 22% en un solo año. La superficie pasó de 14.275 hectáreas en 2024 a 17.471 hectáreas en 2025.
El comportamiento fue diferente en los Yungas de La Paz, donde la superficie cultivada se redujo en un 4%, pasando de 19.230 a 18.430 hectáreas. En el norte de La Paz, en cambio, se registró un incremento del 4%.
El crecimiento nacional significa que Bolivia tiene ahora 14.400 hectáreas por encima de las 22.000 hectáreas establecidas como límite para la producción autorizada, de acuerdo con los datos del organismo internacional.
Otro dato que genera preocupación es que cada vez menos hoja de coca está pasando por los mercados autorizados. En 2025 se comercializaron 26.424 toneladas métricas, un 11% menos que las 29.636 toneladas registradas en 2024.
La situación es particularmente marcada en el Trópico de Cochabamba: apenas el 9% de su producción potencial pasó por el mercado autorizado de Cochabamba, mientras que en los Yungas y el norte de La Paz el mercado de La Paz concentró el 74% de la producción potencial.
Ante los resultados, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, calificó los datos como “realmente preocupantes” y señaló que el nuevo Gobierno tiene el desafío de recuperar la capacidad de intervención institucional.
La UNODC recomendó fortalecer el control sobre la expansión de los cultivos, especialmente en las regiones donde se registran incrementos sostenidos, además de mejorar la coordinación entre las instituciones y los mecanismos de control social.
El Gobierno, en respuesta al informe, presentó la Política Antidroga 2026-2030, que plantea reducir progresivamente los cultivos excedentarios e ilegales, diferenciándolos de la producción legal y de los usos tradicionales de la hoja de coca. La estrategia también contempla acciones contra las estructuras criminales vinculadas al narcotráfico, sus finanzas y su logística.
El informe deja así un mapa distinto al de años anteriores: mientras los Yungas muestran una reducción, el Trópico de Cochabamba concentra el principal crecimiento de los cultivos de coca en Bolivia, convirtiéndose en uno de los principales desafíos para la nueva política antidroga.
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