Daniela Edith Quentasi es una de las vidas que se apagó este lunes en la tragedia de la universidad Tomas Frías en Potosí. La joven estudiante cursaba su último año de la carrera de Contaduría y soñaba con convertirse en la primera profesional de esta familia de nueve integrantes.
El padre de la víctima entre sollozos recuerda que su hija se retiró sana y sonriente de su casa, mientras avisaba que asistiría al encuentro, pues buscaba una beca para poder continuar sus estudios, su familia atravesaba por una crisis económica.
«No sé qué hacer, donde voy a encontrar a mi hija, teníamos planes, pido justicia», dice el padre de la víctima.
La madre de la joven relata el calvario que pasó tras enterarse de la tragedia en esta universidad pública. Asistió desesperada a buscar a su hija hasta el centro médico a donde presumía la llevaron.
«Rogué en el hospital para saber de mi hija, no salía su nombre en la lista. Les pedí, les rogué que me dejen entrar a verla. Fui cuarto por cuarto a buscarla y nadie me explicaba», cuenta entre lágrimas la madre.
Esta madre reclama que se haga justicia por su hija, que se encuentre a los responsables. «Por favor, pido justicia. Ruego que den con los responsables», enfatiza la mujer junto al título profesional post mortem que le entregó la universidad Tomas Frías.
“Qué voy a hacer si mi hija está muerta, esto de qué va a servir ¿Qué voy a hacer yo sin mi hija? Yo pido que se haga justicia por mi hija ¿Acaso no tienen corazón?”, señaló la madre .
Foto: Título post mortem entregado a la familia de Daniela
Este lunes, la activación de una granada de gas provocó que los estudiantes que estaban en el coliseo de la universidad Tomas Frías salgan en masa del lugar, dejando como saldo cuatro mujeres fallecidas, otros cinco en terapia y más de 80 heridos.
Cuestionan asistencia obligatoria
El padre de la víctima afirmó que su hija asistió obligada a la asamblea estudiantil.
A su vez, el tío de la joven pide que se encarcele a todos los implicados en esta tragedia. «Se debe cambiar la autonomía. Hay jóvenes que están 10, 15 o 20 años y nunca salen (se gradúan). A los jovencitos los manejan como a su rebaño, por no dejar su curul en la universidad», insistió.
El familiar dijo que los estudiantes que convocaron a este encuentro «asesinaron» a su sobrina porque la obligaron a asistir, pese a que no había condiciones para encuentro.
Unitel











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