El Gobierno boliviano coordina con la Organización de los Estados Americanos (OEA) el despliegue de una misión civil integrada por policías de distintos países, con el objetivo de prevenir nuevos conflictos sociales y fortalecer las capacidades de la Policía Boliviana.
La iniciativa surge después de los 53 días de bloqueos y protestas registrados entre mayo y junio, que provocaron problemas de abastecimiento, falta de combustible y oxígeno medicinal y dejaron al menos 16 personas fallecidas, según el reporte citado por Unitel.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, recibió este miércoles a una delegación de la OEA encabezada por Steven Griner, director del Departamento de Seguridad Pública del organismo, para avanzar en la definición de los alcances de la misión.
La propuesta contempla que policías de diferentes Estados miembros de la OEA puedan asesorar y acompañar a la Policía Boliviana en tareas de prevención, con énfasis en las garantías ciudadanas, los derechos humanos y la convivencia pacífica.
Un aspecto particular de la iniciativa es que los policías extranjeros no llegarían armados ni utilizarían uniformes policiales. Según explicó Griner, la misión todavía se encuentra en fase de diseño y se trabaja también en la definición de su presupuesto y financiamiento.
El Gobierno sostiene que el objetivo es evitar que vuelvan a repetirse situaciones como las ocurridas durante los bloqueos, cuando varias ciudades quedaron afectadas por la interrupción del transporte y del suministro de alimentos, combustible y oxígeno.
La solicitud también se produce después de que una Misión de Alto Nivel de la OEA visitara Bolivia a finales de julio y presentara recientemente un informe con nueve recomendaciones para fortalecer el diálogo, prevenir conflictos y garantizar el respeto de los derechos humanos y el orden democrático.
La OEA ya había llamado a ampliar el diálogo entre el Gobierno y los distintos sectores de la sociedad boliviana como una vía para reducir la polarización y evitar nuevos escenarios de confrontación.
Ahora, el Gobierno de Rodrigo Paz busca convertir esas recomendaciones en acciones concretas, incorporando cooperación internacional para anticiparse a futuros conflictos sociales.
La misión todavía no está desplegada. Primero deberán definirse su alcance, composición, funciones y financiamiento. Pero el solo hecho de que Bolivia solicite el acompañamiento de policías extranjeros marca un nuevo paso en la estrategia del Gobierno para enfrentar la conflictividad social y evitar que el país vuelva a quedar paralizado por los bloqueos.
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