Desde que comenzó la pandemia de la Covid-19 en el mundo, 23,6 millones de fuentes laborales se perdieron para mujeres y en dos años solo se logró recuperar 19,3; por lo que resta 4 millones, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que también refleja que en Bolivia la participación laboral femenina subió de un promedio de 60% en 2019 a cerca de 65% en 2021.
“Dos años atrás cuando comenzó la crisis a mediados de marzo de 2020 las mujeres fueron afectadas por una catastrófica pérdida de puestos de trabajo y de ingresos. La desocupación femenina aumentó, pero lo más impactante fue la salida masiva de la fuerza de trabajo que llevó las tasas de participación laboral a niveles de no se veían hace dos décadas”, comentó el director de la OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro.
El reporte compara los datos con la cantidad de empleos recuperados para varones cuya tasa variable entre 2019 y 2021 es de -3,5%, en tanto, de mujeres llega a -7,0%.
La pandemia de la Covid-19 afectó a América Latina y el Caribe en la contracción económica y desempleo que en el caso de varones fue de 14% entre el primer y segundo trimestre de 2020; y en el mismo periodo llegó a 18% para mujeres.
“Este 8 de marzo en el Día Internacional de la Mujer debemos tener muy en cuenta que enfrentamos un retroceso preocupante en la igualdad de género en el trabajo, y por lo tanto la región necesita redoblar esfuerzos para recuperar el terreno perdido y generar más y mejores oportunidades laborales para las mujeres”, afirma Pinheiro.
La OIT plantea como hipótesis que la crisis económica afectó a sectores con mayor presencia femenina, como restaurantes, hoteles y otras actividades de servicios, o en el trabajo en hogares. Además, la informalidad laboral también fue otro factor que incidió en los niveles de desempleo.
“En sectores económicos altamente feminizados como, por ejemplo, el de trabajo doméstico, donde la presencia femenina es del 90 por ciento y la tasa de informalidad supera el 70 por ciento, la pérdida de empleos fue del 20,2 por ciento y la recuperación apenas del 1,7 por ciento”, refiere parte del informe de la OIT.
Otro ámbito registrado de desempleo es el trabajo independiente donde mujeres emprendedoras o dueñas de una microempresa pequeña fueron afectadas por bajo capital y poco acceso a financiamiento.
Para Bolivia, el informe de la OIT refleja la creciente participación laboral femenina cuyo promedio en 2019 llegó un poco más del 60% y dos años después fue de 65%. “Probablemente por un aumento de la cantidad de mujeres que buscan trabajo, vinculado con la crisis económica”, sostiene el documento.
La tasa de desempleo es otro indicador que refleja una desigualdad en la región, ya que para el ámbito masculino en 2021 llegó a 8,3% y para el femenino, 12,4.
“Las medidas que se implementaron en forma inmediata estuvieron dirigidas a contener los contagios, por ello se orientaron masivamente a reducir la movilidad y promover el aislamiento social. Ello impacta en el funcionamiento del mercado laboral, algunas actividades se adaptaron rápidamente al teletrabajo y otras se suspendieron o redujeron su nivel de actividad”, agrega el informe de la OIT.
La institución internacional remarca en el mismo reporte las sugerencias y propuestas elaboradas en 2020 para el “Marco de políticas para mitigar el impacto económico y social de la crisis causada por la COVID-19”. Entre estas se menciona las Políticas de Transferencias Monetarias o en Especie, Políticas para el Sostenimiento del Empleo; Políticas para mejorar las Condiciones de Empleabilidad, Políticas de Cuidados Durante la Pandemia; y Políticas de Regulación del Trabajo a Distancia o Teletrabajo.
ANF







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