La llegada de mujeres a la conducción de dos gobernaciones y a una vicegobernación marcan un hito en la política subnacional boliviana.
El hecho cobra relevancia en un contexto de fragmentación del poder y reconfiguración de liderazgos.
Para la analista Susana Bejarano, este resultado representa un punto de inflexión en la representación política femenina, aunque advierte que el desafío estará en consolidar estos liderazgos más allá de estructuras tradicionales.
Mujeres electas
En Pando, Gabriela de Paiva se impuso en primera vuelta con el 46,93% de los votos, una victoria contundente que la posiciona como una de las nuevas figuras emergentes del escenario político. En Tarija, María René Soruco obtuvo el 28,41% en la primera vuelta del 22 de marzo y luego alcanzó el 70,80% en el balotaje del 19 de abril.
Bejarano sostiene que estos resultados “sugieren un avance importante en representación” y constituyen “un punto de inflexión histórica” al colocar a dos mujeres al frente de gobiernos departamentales.
Hito
Sin embargo, advierte que estos liderazgos deben medirse en el tiempo, especialmente en contextos donde, en algunos casos, existen vínculos o padrinazgos políticos que podrían condicionar su autonomía.
A estos casos se suma la elección de Paola Aguirre como vicegobernadora en Santa Cruz, un resultado que, según la analista, tiene un significado distinto. “Es un ejemplo de resiliencia política”, afirma, al destacar que Aguirre construyó su trayectoria enfrentando barreras internas, exclusión partidaria y episodios de violencia política.
LR










