AHORADIGITAL.-La tensión en la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija ha llegado a un punto crítico debido al retraso en el pago de haberes que afecta a la totalidad de su planta administrativa. Facundo Flores, funcionario de la institución, denunció públicamente que se les adeudan tres meses de salario, una situación que calificó de insostenible para las 80 familias que dependen de estos ingresos.
Según el trabajador, el presupuesto para cumplir con estas obligaciones existe, pero acusa una falta de voluntad política por parte del Ejecutivo para desembolsar los fondos, lo que ha generado una paralización de facto en la economía de los empleados.
Flores afirmó que su persona forma parte del cupo de personas con discapacidad, sector que, por ley, goza de inamovilidad y protección especial, pero que actualmente se encuentra desamparado ante la falta de pago. «¿Qué es lo que está esperando pues este gobernador? ¿A matarnos de hambre? Para hacer alguna medida. Yo digo, no paga hasta el viernes, porque yo sé que hay la plata, no paga hasta el viernes, voy a entrar en huelga de hambre y voy a traer a mis compañeros para que nos apoyen», sentenció.
Los trabajadores de la ALDT denuncian que, mientras los asambleístas y los jefes de área ya han percibido sus remuneraciones, los operadores y auxiliares han sido relegados cuestionando la lógica de las autoridades al esperar que el personal administrativo mantenga el ritmo laboral sin contar siquiera con recursos para el transporte diario o la alimentación básica, calificando como irónica la exigencia de cumplimiento de funciones bajo estas condiciones de precariedad.
Flores indicó que la crisis salarial no solo afecta el consumo diario, sino que ha bloqueado la capacidad financiera de los trabajadores frente al sistema bancario, que al no contar con boletas de pago actualizadas ni ingresos fijos desde hace un trimestre, se ven imposibilitados de cumplir con sus cuotas de crédito o solicitar nuevos préstamos para paliar la emergencia.
El funcionario, que actualmente se desempeña como secretario auxiliar en la oficina de Recursos Humanos, insistió en que el incentivo básico para cualquier trabajador es el salario y que, sin él, es imposible poner «el hombro» a la institución.
Finalmente, el sector hizo un llamado directo al Gobernador para que finalice su gestión cumpliendo con las obligaciones laborales básicas y no dejando un recuerdo de abandono hacia el funcionariado público.
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