Los menonitas, migrantes religiosos europeos, deforestan el monte y alejan las lluvias del Gran Chaco, en particular, el municipio de Yacuiba, que este año apenas recibió lloviznas leves.
Así lo expresó Wilman Cardozo, quién lamentó esta situación, que se hace más evidente por la aguda sequía que afecta por casi año y medio a la Región Autónoma del Gran Chaco.
La falta de agua atenta contra la vida de personas, ganado vacuno, equino, animales domésticos y producción agropecuaria, detalló.
«Algunos ganaderos vendieron sus terrenos a los menonitas y estos procedieron a la tala indiscriminada de árboles valiosos como el quebracho, el lapacho y otros», aseveró Cardozo.
Posteriormente, convirtieron esos terrenos ganaderos en cultivos de soya, maíz, maní y otros productos que consumen los nutrientes de la tierra.
Y siguió: «Esta depredación del monte hace que se alejen las lluvias, el cielo se prepara para llover pero no hay la suficiente vegetación para que esto ocurra».
De acuerdo a datos de campesinos y productores agropecuarios, la frontera agrícola del municipio de Yacuiba es de entre 20 a 25 mil hectáreas.
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¿Quien y como autorizan el desmonte?
El líder político chaqueño demanda respuestas, porque es incomprensible la facilidad que tienen los menonitas para desmontar cientos, miles de hectáreas.
«Cuando un ganadero o un productor agropecuario chaqueño quieren desmontar una hectárea deben cumplir varios requisitos, un papel y otro.papel, pero los menonitas no tienen problemas para hacer grandes desmontes», señaló Cardozo.
Acotó que las autoridades llamadas por ley deben ejercer un control estricto y aplicar las leyes para evitar que los menonitas continúen con esta práctica nociva para el medio ambiente y la destrucción de la naturaleza.
La tala indiscriminada de árboles, da como consecuencia que los menonitas ahora diversifiquen su actividad económica, centrada en la producción agropecuaria.
Los inmigrantes religiosos aprovechan la valiosa madera talada para producir carbón vegetal, de gran demanda por la población, acostumbrada a las parrilladas y churrascos.
«Resulta que ahora los menonitas son productores de carbón, es común verlos vendiendo carbón», sostuvo Wilman Cardozo.
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