AHORADIGITAL.- El director del Hospital San Juan de Dios (Tarija) , Dulfredo Ozuna, lamentó que, pese a las expectativas por las fechas festivas, el nosocomio no haya recibido ninguna dotación de equipamiento ni nuevos ítems por parte del nivel central, señalando por su parte que la demanda de infraestructura y herramientas especializadas es una necesidad histórica que sigue sin ser atendida, limitándose la reciente actividad oficial a una entrega simbólica de pañales para las áreas de pediatría y neonatología.
El director enfatizó que el hospital requiere noticias concretas sobre inversiones de alto impacto para dejar de depender de gestiones que no llegan a materializarse.
Uno de los puntos más críticos expuestos por la autoridad es la sostenibilidad financiera del personal, indicando que actualmente, el hospital utiliza recursos propios para cubrir el sueldo de 102 profesionales y administrativos que no cuentan con ítems del Ministerio de Salud. «El hospital, con recursos propios, está sosteniendo estos 102 ítems. Consideramos que esta nuestra petición se haga realidad. Se le ha hecho conocer de manera oportuna a los diputados y al viceministro de Deportes y Salud, donde hemos exigido que por lo menos esas personas deberían contar con un ítem del Ministerio de Salud», explicó Ozuna, detallando que este esfuerzo económico le cuesta al hospital más de 3.5 millones de bolivianos al año.
En cuanto al estado del edificio, el director fue contundente al afirmar que el hospital requiere una refacción estructural completa o, idealmente, la construcción de una nueva infraestructura. Sin embargo, el presupuesto asignado por la gobernación para reparaciones es de apenas 200.000 bolivianos, cifra que resulta ínfima para las necesidades de un centro de tercer nivel.
Ozuna manifestó que con recursos tan escasos solo se pueden realizar arreglos cosméticos o mínimos, lo cual no soluciona el problema de fondo de una edificación que ya cumplió su vida útil y requiere una intervención política departamental y nacional de gran envergadura.
La mayor preocupación técnica para el año 2026 radica en la vigencia del servicio de tomografía. El equipo actual, que procesa entre 50 y 60 estudios diarios, corre el riesgo de quedar inoperable de forma permanente debido a la obsolescencia programada de sus componentes. «Nuevamente, reiterar que como Tarija debemos ya renovar nuestro tomógrafo. Es una petición permanente. Yo estoy dos años y meses en la gobernación y desde primer día… hemos solicitado que debe hacerse gestiones nacionales y departamentales para lograr comprar un nuevo tomógrafo que está evaluado más o menos en 19 millones de bolivianos. Nuestro tomógrafo o los repuestos para nuestro tomógrafo van a ser discontinuados en este 2026», sentenció el médico.
A pesar de que actualmente el tomógrafo y el procesador funcionan con normalidad, la sobreutilización y el desgaste natural hacen que cualquier falla futura se convierta en un conflicto sin solución técnica.
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