AHORADIGITAL.- Las heladas registradas este 24 de junio, en coincidencia con la festividad de San Juan, afectaron de forma significativa a los cultivos que aún quedaban en pie en varias comunidades del área rural de Tarija. La comunaria Guadalupe Jurado informó que la arveja y diversas hortalizas fueron “terminadas” por el frío en su zona.
“Los cultivos últimos que quedaban como la arveja, algunas hortalizas, han sido terminadas el día de hoy por la fuerte helada”, relató Jurado, quien además explicó que parte de las siembras se retrasaron por el exceso de lluvias a inicios de temporada, lo que comprometió su desarrollo. “Algunos cultivos ya están terminando su etapa y no han sido tan afectados, pero los sembrados tarde sí fueron dañados”, precisó.
Desde el sector campesino reconocen que el cambio climático está alterando los ciclos agrícolas tradicionales. “Es evidente”, dijo Jurado, al referirse a los desajustes en el clima, que provocan desde exceso de lluvias hasta heladas, afectando la producción. A esto se suman otros factores que complican la actividad agrícola, como el incremento de precios en insumos clave.
“El abono cuesta 850 bolivianos la bolsa”, señaló la comunaria, quien advirtió que en muchos casos los costos de producción no se cubren ni siquiera con los precios actuales de la papa u otros productos. “Aunque muchos dirán que está cara, aún así no va a haber producción suficiente y no se cubre lo necesario para producir”, sostuvo.
Frente a este escenario, algunas familias ya están reconsiderando si vale la pena seguir sembrando. “El sector campesino ahora va a optar en analizar bien si corresponde sembrar o no, porque al final siempre salimos en pérdida”, afirmó Jurado. Además, indicó que otros están optando por volver a métodos tradicionales o directamente abandonar la producción agrícola.
Otro factor que complicó la campaña agrícola de este año fue la falta de diésel. “Con la maquinaria se hace el terreno para sembrar, y sin diésel no se ha podido sembrar a tiempo”, denunció, recordando que la mecanización depende de la disponibilidad de carburantes, lo cual no estuvo garantizado en muchas comunidades.
La situación ha llevado a que algunas familias dejen sus tierras o incluso migren al exterior. “Muchos han dejado sus casas, sus terrenos porque no había las condiciones que se vive en el campo tanto de la producción agrícola”, lamentó Jurado.
Desde las comunidades rurales se observa con preocupación la tendencia a dejar los campos vacíos, en medio de un escenario incierto que combina la crisis climática, el aumento de los costos de producción y la falta de apoyo logístico y técnico para sostener la agricultura familiar.
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