AHORADIGITAL.- El economista Fernando Romero advirtió que la denominada ley corta de importación de carburantes podría generar una serie de distorsiones económicas, entre ellas la aparición de mercados paralelos y una presión inflacionaria que impacte directamente en los precios al consumidor. Según el analista, la medida aprobada por la Asamblea tiene un carácter transitorio y responde a una urgencia coyuntural, sin atacar las causas estructurales del déficit energético que atraviesa Bolivia.
Romero explicó que la coexistencia de combustibles subvencionados con carburantes importados creará desigualdad en los precios entre regiones y sectores: “Eso va a generar mercados paralelos, porque va a coexistir los carburantes subvencionados con los importados y los precios van a ser diferenciados. Lo que se venda en Santa Cruz o La Paz no va a ser lo mismo que se venda en Sucre o en Tarija”, afirmó.
El economista sostuvo que, pese a la exención temporal de impuestos como el IT y el IVA, el precio final del combustible importado podría ubicarse entre 10 y 11 bolivianos por litro, lo que para él elevará los costos de producción y obligará a los empresarios a trasladar el incremento a los precios de bienes y servicios, además, advirtió que la medida incrementará la presión sobre el mercado cambiario, debido a la necesidad de usar dólares para importar los carburantes, en un contexto donde ya existe escasez de divisas.
Romero consideró que la norma fue pensada principalmente para beneficiar a los grandes agroindustriales y empresas del oriente del país, que cuentan con infraestructura y capacidad financiera para importar, en cambio, los pequeños productores, surtidores y transportistas seguirán dependiendo del combustible subvencionado y enfrentando largas filas: “El transporte va a seguir su precio igual, porque los micros y flotas no van a comprar carburantes a un precio mayor a 10 u 11 bolivianos”, sostuvo.
El especialista recordó que el problema de fondo es la caída en la producción de hidrocarburos y la falta de liquidez en la economía nacional y, a su juicio, mientras no se reviertan esas condiciones estructurales, el país seguirá enfrentando crisis periódicas de abastecimiento y consideró que, a corto plazo, se puede recurrir a la importación, pero que la solución duradera pasa por reactivar la producción interna y atraer inversión extranjera, lo que requeriría modificar la actual Ley de Hidrocarburos.
Romero comparó la ley aprobada con una respuesta temporal ante una enfermedad profunda: “Es una curita, un paño frío que lo ponen momentáneamente para que le baje la fiebre al enfermo, pero el enfermo tiene cáncer y el cáncer no se cura con aspirinas”, dijo, al remarcar que el país necesita medidas de fondo para recuperar su autosuficiencia energética y estabilidad económica.
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