Las embarcaciones turísticas predominan en el puerto Ichilo-Mamoré. Las más de 30 barcas que operan en esa costa se dedican, principalmente, a transportar visitantes o pequeñas cargas de combustible, madera o castaña a Beni o Brasil. Sin embargo, esa vía fluvial ubicada en el municipio de Puerto Villarroel en Cochabamba, que está abandonada desde hace más de 15 años, tiene potencial para generar millones de dólares si se reactiva la hidrovía Ichilo-Mamoré.
“Desde hace años no se hace nada. La propuesta de esta hidrovía se remonta a la Ley 3002 de 14 de marzo 2005 que declaró de prioridad nacional la construcción de esta vía. A lo mucho se ha hecho el mantenimiento”, asegura el asesor general de la Gobernación de Cochabamba, Abel Suazo.
Esta vía fluvial permitirá conectar a Cochabamba con los departamentos del oriente (Beni, Pando y Santa Cruz) y con los países vecinos de Brasil, Perú, Paraguay y el resto del mundo, ya que posibilitará una salida al océano Atlántico.
En 2005, el gobierno de Carlos Mesa promulgó la Ley 3002 que declara “prioridad nacional la construcción del corredor de exportación bimodal Ichilo-Mamoré en el departamento de Beni”. La norma, que consta de tres artículos, instruye al Ministerio de Obras Públicas que busque las fuentes de financiamiento e instruye que el Servicio al Mejoramiento de la Navegación Amazónica (Semena) “sea el encargado de la ejecución, puesta en marcha, administración y control del proyecto de referencia”.
Según la ficha del proyecto, el objetivo era habilitar la hidrovía Ichilo-Mamoré “como un corredor de integración nacional e internacional con infraestructura portuaria intermedia y terminal”.
Se planteó realizar estudios de preinversión para el diseño final “que permita la búsqueda de financiamiento para la implementación del corredor Ichilo-Mamoré, que formará parte de la ruta de exportación Portho Velho – Guayaramerín – Trinidad – Puerto Villarroel – Iquique o Ilo”.
Transcurridos más de 15 años, esa ley no se cumplió. El gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) presentó planes para su reactivación, pero no hubo nada concreto. Esta vía internacional promete reducir los costos de operación e incentivar las exportaciones de alimentos y otros productos que produce Bolivia.
“La hidrovía permite tener una estrategia para resolver los problemas de mediterraneidad de Cochabamba y de Bolivia. Hace tres años habíamos identificado que nuestra dependencia con el puerto de Arica era prácticamente absoluta. El 95% de nuestra carga salía por ese puerto chileno y cuando había dificultades de orden social u operativas nos generaba serios problemas. Eso nos llevó a buscar puertos alternativos”, afirma el presidente de la Federación de Empresarios Privados de Cochabamba, Javier Bellot.
Compromisos de reactivación
El pasado 7 de diciembre, una comitiva integrada por empresarios privados, miembros de la Asamblea Legislativa Departamental y autoridades locales de Puerto Villarroel visitaron la zona Ichilo-Mamoré y se comprometieron a reactivar la hidrovía mediante la conformación de un comité impulsor.
Semanas antes, el presidente Luis Arce, en ocasión del aniversario de Beni, prometió esfuerzos del Gobierno a fin de consolidar esa ruta fluvial. Recalcó que ésta fue identificada como un componente importante de desarrollo agropecuario, turístico y de vinculación con mercados internos y de exportación.
El alcalde de Puerto Villarroel, Zenobio Claros, tras el compromiso del Gobierno y las autoridades locales tiene la esperanza de que esta ruta sea una realidad y que su ejecución se concrete en el menor tiempo posible. “El presidente Luis Arce está viabilizando nuevamente esta hidrovía. Están haciendo un análisis profundo para su reactivación”, dijo.
Para el gerente de la Cámara de Exportaciones de Santa Cruz, Martín Salces, el proyecto es importante porque “integrará regiones de Bolivia con poca vinculación caminera, que ven limitada su integración con el resto del país, así como con los puertos marítimos. Como, por ejemplo, la producción de nueces del Amazonas (la castaña), tiene que recorrer caminos inestables hasta alcanzar a puertos de Pacífico, cuando podría usar esta ruta y tener fletes más competitivos. Además, representa un importante ahorro de tiempo para llegar a mercados europeos”.
En ese marco de intenciones, el pasado 16 de diciembre, la gobernadora de Cochabamba, Esther Soria, visitó el municipio de Guayaramerín -en Beni- para entregar un proyecto de carta de intenciones para encauzar esa ruta alternativa.
“Tuvimos la propuesta de sectores productivos empresariales, de empresarios revolucionarios, que decidieron poner en la mesa impulsar la Hidrovía Ichilo-Mamoré como medida de integración económica hacia el norte cochabambino y que permita ser una alternativa para exportación de productos hacia el Atlántico, siendo la ruta por Puerto Villarroel – Trinidad – Guayaramerín – Porto Belho – Puerto Belén”, sostuvo Suazo.
El objetivo es que por esta vía fluvial se exporten productos como úrea, madera, palmito, banano, piña, casta, carne, oleaginosas y otros. Al margen de los beneficios para el sector productivo, también se pretende generar y potenciar el turismo y el comercio desde la región.
Inversión millonaria
El proyecto de 2005 no plantea un monto de la ejecución, se estima que la construcción de la terminal portuaria y puertos intermedios pueda demandar $us 120 millones.
Barcos Una treintena de embarcaciones operan en el puerto Ichilo-Mamoré en Puerto Villarroel. Principalmente transportan turistas y carga de madera y combustible a Brasil. La hidrovía reduciría costos de combustible.
3.500 Km abarca toda la Hidrovía Ichilo-Mamoré. En el lado boliviano tiene una longitud de 1.300 km, con la ruta hacia puerto Belén (Brasil) son casi 3.500 kilómetros. Todo recorrido demanda una serie de obras.
Pagina Siete







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