El Gobierno autorizó de manera excepcional a las refinerías del país a importar petróleo crudo, procesarlo en Bolivia y comercializar los combustibles resultantes sin subvención estatal, como parte de las medidas destinadas a reforzar el abastecimiento del mercado interno.
La disposición está contenida en el Decreto Supremo 5701, que busca incrementar la producción nacional de combustibles, aprovechar la capacidad instalada de las refinerías y reducir los costos asociados a la importación de productos terminados.
Con la nueva norma, las refinerías que compren petróleo en el exterior podrán vender los derivados obtenidos del procesamiento a precios de mercado a distribuidores mayoristas, grandes consumidores, clientes directos, estaciones de servicio y otros canales de comercialización.
Es decir, la medida abre una vía para que el sector privado pueda participar de manera más directa en la cadena de abastecimiento de combustibles.
El crudo será importado según las necesidades del mercado
La importación no será completamente libre. Los volúmenes de petróleo que podrán ingresar al país serán programados y asignados por el Comité de Producción y Demanda (PRODE), tomando en cuenta las necesidades del mercado interno, la capacidad de transporte por ductos y la capacidad de procesamiento de cada refinería.
Para definir esos volúmenes se utilizará información proporcionada por YPFB, las propias refinerías y otras fuentes relacionadas con el abastecimiento. Además, el Ministerio de Hidrocarburos deberá establecer mediante resolución ministerial los requisitos y procedimientos que deberán cumplir las empresas para obtener autorización.
La medida busca aprovechar la capacidad de procesamiento existente en el país y convertir el crudo importado en gasolina, diésel y otros derivados, en lugar de depender exclusivamente de la compra de combustibles ya refinados en el exterior.
Combustibles sin subvención y con incentivos tributarios
Uno de los puntos centrales del decreto establece expresamente que el petróleo importado y los productos derivados de su procesamiento no estarán sujetos a subvención estatal.
Por tanto, los combustibles obtenidos bajo este mecanismo podrán ser comercializados a precios de mercado.
Como incentivo adicional, la norma elimina la alícuota específica del Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD) para estas operaciones hasta el 31 de diciembre de 2030, según el nuevo decreto.
La normativa también permite que los derivados del petróleo importado puedan mezclarse con aditivos de origen vegetal, incluidos productos nacionales o importados, siempre que cumplan las condiciones establecidas por la normativa vigente.
Una nueva etapa para el mercado de combustibles
La decisión representa otro paso del Gobierno de Rodrigo Paz hacia una mayor participación privada en el abastecimiento de combustibles.
Ya en febrero, mediante el Decreto Supremo 5548, el Gobierno había autorizado excepcionalmente a YPFB y a las refinerías a importar petróleo crudo para procesarlo y producir combustibles destinados al mercado interno. Esa norma también establecía que los productos derivados del crudo importado no tendrían subvención.
La nueva disposición profundiza ese camino al permitir que las refinerías comercialicen directamente los derivados a distintos actores del mercado y no solamente a través de YPFB.
El objetivo declarado es aumentar la oferta, aprovechar las refinerías existentes y reducir la dependencia de la importación de combustibles terminados.
Sin embargo, el impacto final de la medida dependerá de los volúmenes de crudo que puedan importarse, de la capacidad efectiva de las refinerías y, especialmente, del precio al que estos combustibles lleguen al consumidor, debido a que al no contar con subvención estarán sujetos a las condiciones del mercado.
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