Juan Pablo Chumacero, director de la Fundación Tierra planteó durante una actividad pública la necesidad de recuperar una política de apoyo sostenido al pequeño productor y la agricultura familiar.
«La agricultura familiar y la producción agroecológica pierden espacio en las políticas públicas de Bolivia durante las últimas décadas, mientras las importaciones de alimentos ganan presencia en los mercados nacionales», advirtió,
Chumacero cuestionó que la producción familiar deje de ser una prioridad dentro de las políticas económicas y agrícolas del país. Señaló que este proceso se remonta a la década de los 80, cuando Bolivia comenzó a aplicar políticas de libre mercado y reducción de la intervención estatal.
Según el representante de Fundación Tierra, con ese cambio se eliminaron mecanismos de protección para la producción nacional y se produjo una mayor apertura de las fronteras, facilitando el ingreso de alimentos provenientes de países vecinos.
“Desde entonces tenemos cebollas y paltas peruanas en nuestra cotidianidad, lo mismo pasa con las frutas que vienen de Argentina y Chile”, afirmó.
Agricultura
Para Chumacero, esta situación dificulta que la agricultura familiar pueda competir en igualdad de condiciones y cuestionó que, mientras otros países desarrollan mecanismos para proteger a sus productores locales, Bolivia concentra buena parte de sus políticas de apoyo en la producción agroindustrial.
“En muchos países se protege la producción nacional local, familiar. En cambio, en Bolivia solo se protege la producción agroindustrial”, sostuvo.
El especialista consideró que revertir esta situación requiere algo más que medidas puntuales. Propuso la necesidad de implementar una política integral que reconozca el papel estratégico de la agricultura familiar y la agroecología en la seguridad alimentaria y en el abastecimiento del mercado interno.
“Necesitamos medidas realmente contundentes, planes de inversión de gran escala que apoyen a la producción familiar y a la agroecología”, remarcó.
El planteamiento pone sobre la mesa uno de los principales desafíos del sector agropecuario: fortalecer la producción nacional sin dejar de atender las necesidades del mercado interno, en un escenario marcado por el crecimiento de las importaciones y las dificultades que enfrentan los pequeños productores para acceder a financiamiento, tecnología y mercados.
La Razón






