El presidente de Chile, José Antonio Kast, aseguró este martes que busca apoyos en una parte de la oposición antes de presentar en el Parlamento su polémica ‘megareforma’, considerado uno de sus proyectos estrella y cuyo ingreso en el Congreso ha sido postergado en varias ocasiones.
«Han habido distintas reuniones, presentaciones, y creo que es importante recoger todo eso y que después sea el Congreso el que libremente diga qué opina del proyecto que se va a ingresar», indicó el mandatario ultraconservador.
«Es una característica de este Gobierno tratar de aunar todas las voluntades», añadió.
El proyecto, que incluye cerca de 40 medidas, principalmente en materia tributaria y fue bautizado como ‘Proyecto de ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social’, iba a ser presentado inicialmente el 1 de abril, pero se ha ido postergando.
Kast, que dio detalles sobre las medidas la semana pasada en su primer mensaje en cadena oficial el 16 de abril, aseguró que finalmente será ingresado «dentro de esta semana» en la Cámara de Diputados.
La coalición gubernamental, formada por el Partido Republicano de Kast y la derecha tradicional, no cuenta con mayoría en la Cámara de Diputados y necesita los votos de la extrema derecha libertaria -que no forma parte del Gobierno pero es oficialista- y de la oposición.
En las últimas semanas, el Ejecutivo ha mantenido reuniones con distintas formaciones políticas, entre ellas el Partido Nacional Libertario, liderado por el excandidato presidencial Johannes Kaiser y que previsiblemente votará a favor.
También se han reunido con el Partido de la Gente, del excandidato presidencial Franco Parisi (derecha populista) y cuyos votos son clave para la aprobación del proyecto.
La oposición de centro y de izquierdas, en tanto, ya ha anunciado que votará en contra y acusa a Kast de impulsar «una reforma tributaria encubierta», que beneficia a los más ricos y reduciría de manera considerable la recaudación tributaria.
La propuesta legislativa incluye una bajada de impuestos a las empresas del 27 % al 23 %, así como beneficios fiscales para la repatriación de capitales desde el extranjero.
Además, incluye la exención transitoria de IVA a la venta de viviendas nuevas, medidas para agilizar los permisos medioambientales e incentivos fiscales para fomentar el empleo formal, entre otras.
El Ejecutivo considera clave la aprobación del proyecto para reactivar la economía y elevar el crecimiento de Chile al final del mandato hasta el 4 %, así como reducir la tasa de desempleo al 6,5 % y equilibrar las cuentas fiscales.
En 2025, el PIB chileno creció un 2,5 % y la inflación cerró en el 3,5 %, mientras que el déficit fiscal estructural fue del 3,6 % del PIB, el mayor en dos décadas.
El Gobierno busca que la reforma se apruebe antes de septiembre y así poder presentar sus primeros presupuestos a finales de año.
El Deber









