El expresidente Evo Morales se pronunció este martes sobre las investigaciones en su contra, denunciando lo que calificó como una “brutal persecución judicial y mediática” para “aniquilarme moral y físicamente”. Morales aseguró que los casos en su contra son “armados” y que carecen de pruebas, exigiendo una “justicia imparcial, honesta, objetiva y autónoma del poder político”.
“Podrán acusarme sin pruebas, insultarme, amenazarme, discriminarme, descuartizarme y matarme, pero no acallarán al pueblo organizado, combativo e indignado ante un gobierno de los ricos, de neocolonialistas y vendepatrias”, afirmó el líder cocalero.
Morales recordó además casos de narcotráfico y corrupción ocurridos durante gobiernos posteriores al suyo, incluyendo narcoavionetas, narcomaletas, la compra con sobreprecio de la denominada “gasolina basura” y el nepotismo en la distribución de cargos estatales.
Estas declaraciones se producen luego de que el Gobierno confirmó que acudirá a Estados Unidos para solicitar información sobre una posible participación de Morales en casos relacionados al narcotráfico. El viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, explicó que Bolivia se incorporará como víctima en procesos judiciales abiertos en Estados Unidos, donde exjefes policiales vinculados al periodo de Morales, como René Sanabria y Maximiliano Dávila, fueron detenidos por narcotráfico.
Paredes señaló que la investigación es “sumamente delicada”, y afirmó que la participación de Morales en estos hechos es un asunto que el Gobierno considera relevante. En sus declaraciones, el viceministro acusó indirectamente al expresidente de intentar “reconstruir un modo de trabajo que tenía el narcotráfico con el anterior gobierno”, además de criticar lo que considera un intento de Morales de “desnarcotizar el Chapare y narcotizar Santa Cruz”.
El escenario se complica con el aumento de casos de sicariato en el país, que según Paredes estarían relacionados con ajustes de cuentas en ámbitos criminales tras la captura de importantes cabecillas del narcotráfico. Morales, por su parte, insiste en que “no busca impunidad” y desafía a sus acusadores a presentar pruebas legales de los delitos que se le imputan.
Correo del Sur









