Ahoradigital – La alianza opositora Libre profundizó su división interna al quedar con dos jefaturas de bancada en la Asamblea Legislativa Plurinacional, una fractura que se evidencia antes de la elección de las nuevas directivas de las cámaras de Senadores y Diputados.
Por un lado, el sector alineado con el expresidente Jorge Tuto Quiroga eligió a José Sánchez como jefe de bancada en el Senado y a Lissa Claros en Diputados. Este bloque sostiene que sus designaciones son legítimas y pidió que las directivas legislativas no reconozcan a representantes que considera disidentes.
Por otro lado, legisladores de Demócratas y del Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), organizaciones que integraron la alianza electoral Libre, se reunieron para ratificar a Rafael López como jefe de bancada, defendiendo su propia representación dentro de la fuerza política.
Acusaciones cruzadas y denuncias de presiones
Lissa Claros sostuvo que la bancada que representa es institucional, orgánica, legal y legítima. También cuestionó la posibilidad de que se reconozca a otros representantes de Libre.
En tanto, Rafael López afirmó que más de la mitad de los integrantes de la bancada participaron en la reunión que lo ratificó y denunció presuntos actos de amedrentamiento atribuidos al gobernador Juan Pablo Velasco. Aseguró que sus colegas no se dejarán presionar.
Estas posiciones reflejan una disputa por la representación interna de la alianza y por el control de sus decisiones legislativas.
La fractura llega antes de elegir las directivas
La división se produce en un momento clave para la Asamblea Legislativa, que debe renovar las directivas de ambas cámaras. La falta de una representación unificada puede complicar las negociaciones internas y la definición de candidaturas para esos cargos.
La disputa también pone a prueba la capacidad de Libre para mantener una posición común en el Legislativo, pese a que sus integrantes llegaron a la Asamblea bajo una misma alianza electoral.
Por ahora, los dos sectores mantienen sus propias designaciones y reivindican su legitimidad. El conflicto deberá resolverse en el ámbito político y parlamentario, mientras se aproxima la elección de las nuevas directivas legislativas.
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