La crisis por la escasez de combustible comenzó a afectar la transitabilidad en el país en pleno desafío al estado de excepción. La ruta Potosí-Sucre fue bloqueada por una década de conductores que exigen la provisión inmediata de gasolina y diésel, en medio de un escenario marcado por largas filas y creciente incertidumbre.
Pese al incremento del precio del diésel tras la eliminación de la subvención, la falta de este carburante persiste, lo que mantiene a transportistas y usuarios en filas prolongadas en distintos surtidores. Sin embargo, la situación de la gasolina se ha vuelto más crítica, ya que la escasez se ha extendido y las filas se duplicaron tanto en la capital potosina como en ciudades intermedias.
En este contexto, la tensión aumentó la jornada pasada cuando decenas de choferes tomaron las instalaciones regionales de YPFB en Potosí. Los movilizados exigen la destitución de todos los funcionarios y la intervención inmediata de la estatal petrolera, ante presuntos indicios de desgaste de combustible.
De acuerdo con denuncias, desde niveles altos de YPFB Refinación se programaría el envío diario de entre 25.000 y 30.000 litros para cada surtidor de Potosí. No obstante, aseguran que en la práctica solo llegan entre 10.000 y 15.000 litros al conjunto de las estaciones de servicio, lo que agrava la crisis y alimenta las sospechas sobre irregularidades en la distribución.
Correo del Sur






