El Gobierno boliviano anunció la expulsión a Colombia de Jorge Isaac Campaz Jiménez, alias Mapaya, identificado por las autoridades como uno de los líderes de la organización criminal Los Espartanos. El operativo se ejecutó cuando el ciudadano colombiano estaba por recuperar su libertad, según informó el ministro de Gobierno, Marco Oviedo.
La autoridad explicó que Mapaya tenía una notificación roja de Interpol y un pedido de extradición de Colombia. Su traslado fue coordinado entre la Policía Boliviana, Interpol y las autoridades colombianas.
Oviedo señaló que Los Espartanos es una organización criminal con presencia en Colombia, vinculada al narcotráfico, el sicariato y la extorsión. Según los datos proporcionados por el ministro, la estructura tendría alrededor de 1.750 integrantes en territorio colombiano.
Cinco integrantes quedaron en libertad
El ministro cuestionó la decisión judicial que permitió la liberación de cinco ciudadanos colombianos vinculados con esta organización, quienes habían sido detenidos durante un operativo policial en Santa Cruz.
Oviedo atribuyó estas decisiones al juez Primo Flores, del Juzgado de Instrucción Anticorrupción contra la Violencia número 28 de Santa Cruz, y sostuvo que las resoluciones judiciales dificultan las acciones del Gobierno contra el crimen organizado.
Por su parte, el comandante policial Edgar Álvarez explicó que, tras la intervención del 6 de abril, se abrió una investigación penal por asesinato en grado de tentativa contra los policías que participaron en el operativo, además de otra relacionada con la tenencia y portación de armas de grueso calibre.
Según el jefe policial, los cinco ciudadanos colombianos quedaron sin responsabilidad penal por determinación judicial.
Un operativo que terminó en un enfrentamiento armado
Mapaya fue capturado el 6 de abril de 2026 durante una intervención policial en un inmueble del barrio Reja Blanca, en el Plan 3000, cerca de Paurito, en Santa Cruz.
De acuerdo con los antecedentes difundidos, los efectivos fueron recibidos a tiros cuando ingresaron al lugar. El procedimiento derivó en la detención de ciudadanos colombianos y bolivianos, en el marco de una investigación relacionada con la presunta actividad de la organización criminal.
Ante la posibilidad de que Mapaya recuperara su libertad, la Policía coordinó un nuevo operativo con Interpol y las autoridades colombianas para retenerlo y concretar su expulsión.
El Gobierno apunta a la coordinación contra el crimen organizado
El caso vuelve a poner en el centro del debate la coordinación entre la Policía, la Fiscalía y el Órgano Judicial en la lucha contra las organizaciones criminales internacionales.
Mientras el Gobierno cuestiona la liberación de los investigados, las decisiones judiciales y las circunstancias del proceso deberán ser examinadas por las instancias competentes.
La expulsión de Mapaya representa una acción de cooperación policial entre Bolivia y Colombia, aunque las autoridades todavía enfrentan el desafío de esclarecer las responsabilidades individuales y evitar que estructuras criminales transnacionales operen en territorio boliviano.
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