A un año del feminicidio de Remigia Peña M., mujer de 62 años víctima de violencia sexual y asesinada en Pocona, Cochabamba, se hizo justicia. Tres personas fueron sentenciadas. Recientemente, una pareja, Serafín Nogales y Margarita López, fue hallada culpable y condenada a 30 años de cárcel en El Abra y San Sebastián Mujeres, respectivamente. El hijo de ambos, un adolescente de 17 años, ya había sido sentenciado previamente a seis años.
El feminicidio de Remigia Peña M. está envuelto en “odio”, presunta “venganza” por la muerte de ganado y, según los acusados, en respuesta a un supuesto hecho de brujería. El Tribunal de Sentencia de Aiquile dictó el lunes 21 de abril la pena máxima para Serafín y Margarita, concubinos, quienes amenazaron a la víctima, planificaron y ejecutaron el crimen con la participación de su hijo adolescente.
Remigia era vecina de Serafín y Margarita, hoy sentenciados. La acusaban, sin pruebas, de haber matado a su ganado y afirmaban que les había hecho brujería para causarles desgracias. Según la Fundación Voces Libres, que acompañó el proceso judicial, fue Margarita quien comenzó a hostigarla. Le gritaba cada vez que la veía con sus ovejas y la amenazaba constantemente. En una ocasión, le dijo que la golpearían, violarían y matarían.
El 21 de abril de 2024, Remigia salió a pastar, pero fue interceptada en el camino por sus vecinos. Poco antes, había vendido un ganado y tenía 32.000 bolivianos en su casa. Ese día estaba sola, ya que su hijo de 18 años había viajado.
Remigia no regresó a su casa, por lo que su hermana salió a buscarla. Al día siguiente, la encontró sin vida en una quebrada de la comunidad de Mataral. Estaba cubierta con un aguayo. Con ayuda de vecinos, lograron sacar el cuerpo y confirmaron que ya no tenía signos vitales. Había sido víctima de una muerte brutal: la golpearon con una piedra en el rostro, la violaron, le introdujeron un palo en los genitales y la estrangularon con una chalina.
Las sospechas apuntaron a sus vecinos, Serafín y Margarita, quienes solían amenazarla. Además, el dinero que Remigia tenía en su casa había desaparecido. Estos indicios activaron una investigación por parte de la Policía y la Fiscalía, con ayuda de pobladores.
Durante las pesquisas, el hijo adolescente de la pareja declaró haber violado y asesinado a Remigia. Inicialmente, arrestaron a los padres como presuntos encubridores. Pero luego, los investigadores descubrieron que el hijo se inculpó para protegerlos, sabiendo que, por su edad, solo podía recibir una pena máxima de seis años en un centro para adolescentes infractores.
El crimen ocurrió cerca de la casa de Remigia. Un niño vio cómo Serafín, Margarita y su hijo cargaron el cuerpo envuelto en un aguayo y lo arrojaron en una quebrada. Su testimonio fue clave para esclarecer el caso.
El 26 de abril, los comunarios sorprendieron a Margarita cuando intentaba escapar en un trufi. Llevaba consigo 32.000 bolivianos, el mismo monto que había desaparecido de la casa de la víctima. Al ser confrontada por los pobladores, confesó que se había deshecho de las pertenencias de Remigia, incluida la chalina con la que fue estrangulada. Temiendo ser sometida a “justicia comunitaria”, reveló dónde estaban ocultos los objetos. Alegó que actuó por venganza, asegurando que su vecina los había embrujado, provocando la muerte de su ganado y su pobreza.
Durante el juicio, los abogados del Observatorio de Justicia de la Fundación Voces Libres, Lourdes Tarqui y Marcelo Sánchez, sostuvieron que la familia Nogales López aprovechó la situación de vulnerabilidad de Remigia para golpearla brutalmente, abusar de ella y acabar con su vida. Por ello, solicitaron la pena máxima por feminicidio.
El adolescente ya cumple una condena de seis años en un centro para infractores. Sus padres pasarán los próximos 30 años en recintos penitenciarios.
Fuente: Opinión







