AHORADIGITAL.- El economista Roberto Castillo advirtió que en los primeros dos días del nuevo sistema de dólar flexible, la moneda norteamericana ya muestra una preocupante tendencia a subir, acumulando un incremento de tres puntos, explicando que el fin definitivo del dólar fijo a 6.96 bolivianos tomó por sorpresa a la población y generó mucha incertidumbre, lo que provocó que la gente corriera a los bancos para intentar comprar dólares. Esta enorme cantidad de compradores chocó de frente con una realidad difícil: los bancos comerciales no tienen suficientes dólares y la oferta de billetes está muy limitada.
Ante esta subida de precio, el analista señaló que el Banco Central de Bolivia (BCB) tendría que reaccionar de inmediato vendiendo dólares en el mercado para obligar a que la cotización baje de 9.76 a los 9.73 bolivianos que costaba la jornada anterior. Sin embargo, Castillo lamentó que el Banco Central se encuentre de manos atadas, ya que no posee las herramientas ni los fondos necesarios (falta de liquidez) para realizar esta operación. Al estar el BCB sin reservas disponibles para intervenir, el precio actual del dólar queda completamente a merced de la oferta y la demanda del mercado libre.
Esta subida del dólar generará un impacto directo y rápido en los productos cotidianos, especialmente en los artículos importados como los electrodomésticos de línea blanca. El economista recordó que Bolivia compra del exterior el 70% de todo lo que consume la población, por lo que el encarecimiento del dólar subirá automáticamente el costo de las importaciones. Castillo alertó que esto provocará un «efecto contagio» en los productos hechos en el país; por ejemplo, si se empieza a traer harina extranjera más cara, los productores de harina nacional terminarán subiendo sus precios en la misma medida.
Respecto a los sueldos y las jubilaciones, el especialista aclaró que la pérdida de valor del boliviano (devaluación) ocurrió hace mucho tiempo y que la nueva medida es solo un sinceramiento de la realidad. No obstante, pronosticó que la situación económica se volverá más difícil para las familias porque el sueldo de la gente alcanzará para comprar cada vez menos cosas debido a la inflación, haciendo hincapié en que, aunque un trabajador reciba la misma cantidad de dinero a fin de mes, el valor real de su salario habrá bajado considerablemente en comparación con lo que podía adquirir hace dos o tres meses.
Finalmente, Castillo vinculó directamente el alza del dólar con un aumento inminente en el costo de los combustibles, debido a la existencia de un decreto que suspende el subsidio estatal a los hidrocarburos, explicando que en el mercado internacional el precio de la gasolina ronda de forma referencial un dólar, por lo tanto, al haberse eliminado la subvención en el país, el precio de la gasolina en los surtidores bolivianos tendrá que nivelarse con el valor real del dólar oficial, lo que significa que el combustible pasará a costar 9.76 bolivianos.
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