Ahoradigital.- El litio, el cobre y las tierras raras dejaron de ser considerados únicamente recursos naturales y se convirtieron en piezas estratégicas de la economía y la geopolítica mundial, según un análisis de CAF que advierte sobre la creciente concentración de su procesamiento y refinación en pocos países.
El informe señala que China concentra alrededor del 70% del litio, el 78% del cobalto y el 91% de las tierras raras refinadas a escala mundial, una posición que le otorga un peso determinante en cadenas de suministro vinculadas con tecnologías estratégicas y de alto valor agregado.
Frente a este escenario, América Latina aparece como una región con una enorme ventaja en materia de recursos. El análisis de CAF indica que Latinoamérica y el Caribe concentran cerca de la mitad de los recursos mundiales de litio y más del 30% de las reservas de cobre.
En Sudamérica, Argentina, Bolivia y Chile conforman el denominado Triángulo del Litio, mientras Brasil destaca por sus recursos de bauxita, grafito y níquel. Sin embargo, contar con grandes reservas no garantiza que los países capturen la mayor parte de los beneficios económicos.
El principal desafío está en avanzar desde la extracción hacia las etapas de procesamiento, refinación y fabricación de productos derivados, donde se genera una proporción mucho mayor del valor económico.

CAF advierte que la región todavía mantiene una importante brecha tecnológica, financiera e institucional para desarrollar estas capacidades. Por ello, plantea la necesidad de combinar financiamiento, mejores marcos regulatorios y conocimiento técnico para aprovechar la creciente demanda internacional.
Para Bolivia, el escenario representa una oportunidad especialmente relevante. Su ubicación dentro del Triángulo del Litio podría permitirle participar en una cadena de mayor valor, siempre que logre transformar sus recursos en industria, tecnología y productos con mayor grado de procesamiento, en lugar de limitarse a la extracción de materias primas.
La disputa por estos minerales también está adquiriendo una dimensión geopolítica. La demanda crece impulsada por los vehículos eléctricos, las baterías, las redes eléctricas, la digitalización, los centros de datos y otras tecnologías estratégicas, mientras las grandes potencias buscan reducir su dependencia de proveedores concentrados.
El desafío para América Latina, según el diagnóstico de CAF, no es solamente aprovechar su riqueza mineral, sino convertirla en capacidad industrial y tecnológica para evitar que la mayor parte del valor generado termine fuera de la región.
Ahoradigital






