El senador brasileño Flávio Bolsonaro abandonó Brasil y llegó a Estados Unidos junto con su esposa y sus dos hijas, en medio de dos investigaciones judiciales por presuntos delitos financieros y después de incumplir una orden del Supremo Tribunal Federal (STF) que le exigía entregar sus pasaportes.
El traslado del hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro se produjo dos días después de su derrota en la segunda vuelta electoral frente al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Su salida del país generó controversia porque un juez había dispuesto que entregara sus documentos de viaje en un plazo de 24 horas.
La Policía Federal brasileña canceló sus pasaportes ordinario y diplomático, aunque para entonces el senador ya habría viajado a territorio estadounidense, según fuentes citadas por medios brasileños y la agencia EFE.
Una película bajo sospecha
Una de las investigaciones que comprometen a Flávio Bolsonaro está relacionada con la presunta financiación irregular de una película inspirada en la vida de su padre, titulada Dark Horse.
La pesquisa se centra en las negociaciones con Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master, quien se encuentra bajo investigación por un escándalo financiero.
Según las informaciones difundidas por la prensa brasileña, Flávio habría solicitado 134 millones de reales, equivalentes a unos 26 millones de dólares, para financiar la producción cinematográfica.
La Policía investiga si parte de los recursos entregados por el banquero terminó en cuentas estadounidenses vinculadas a la familia Bolsonaro y si el dinero fue utilizado para beneficio personal.
El senador sostiene que las negociaciones se desarrollaron dentro de la legalidad y rechaza las sospechas de irregularidades.
Otra causa apunta a movimientos financieros sospechosos
La segunda investigación, que se encuentra bajo secreto de sumario, está relacionada con presuntas operaciones de lavado de dinero y movimientos financieros vinculados al sector de las apuestas deportivas.
En este caso aparece Willer Tomaz, abogado y cercano a Flávio Bolsonaro, señalado como presunto operador de una estructura societaria bajo investigación.
De acuerdo con las informaciones publicadas por medios brasileños, las autoridades examinan movimientos de dinero y los vínculos entre los investigados para determinar si existieron operaciones ilícitas.
La orden judicial para entregar los pasaportes fue emitida en el marco de esta segunda causa.
Las sospechas que vienen desde su etapa como legislador
Los cuestionamientos sobre el patrimonio y las actividades de Flávio Bolsonaro no son nuevos.
En 2020, la Fiscalía brasileña lo denunció por presuntos delitos relacionados con una trama de contratación de funcionarios ficticios durante su etapa como diputado regional en Río de Janeiro. La hipótesis fiscal apuntaba a que parte de los salarios de esos empleados era desviada para beneficio personal.
La investigación también examinó supuestas operaciones inmobiliarias, gastos personales y movimientos de dinero vinculados a una tienda de chocolates.
Sin embargo, aquella denuncia fue archivada después de que se anularan pruebas utilizadas en el proceso. Por tanto, esos antecedentes no deben presentarse como una condena penal contra el senador.
Además, Flávio ha sido cuestionado por sus presuntos vínculos con personas relacionadas con las milicias de Río de Janeiro, grupos señalados por ejercer control territorial mediante extorsiones y violencia.
Entre los nombres que aparecieron en esas investigaciones figura Adriano da Nóbrega, expolicía y presunto integrante de una organización paramilitar que murió en un operativo policial en 2020.
Su salida de Brasil abre un nuevo frente político
La marcha de Flávio Bolsonaro se produjo después de que perdiera las elecciones presidenciales frente a Lula da Silva. La decisión de abandonar el país, pese a la orden judicial sobre sus pasaportes, incrementó la controversia política.
El Gobierno estadounidense anunció que concedería visados al senador y a su familia, según informaciones difundidas por medios internacionales.
La salida también plantea interrogantes sobre el futuro político del legislador, quien había prometido mantenerse en Brasil para encabezar la oposición al Gobierno de Lula.
Pese a su traslado a Estados Unidos, las investigaciones judiciales en su contra pueden continuar. Los procesos deberán determinar si existen pruebas suficientes para establecer responsabilidades penales.
Por ahora, Flávio Bolsonaro enfrenta un escenario complejo: perdió la disputa presidencial, abandonó Brasil en medio de una controversia judicial y debe responder a sospechas relacionadas con operaciones financieras cuya legalidad todavía está bajo investigación.
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