La tensión escaló este martes en el municipio de Santa Rosa del Sara. Grupos movilizados ingresaron al campo petrolero Humberto Suárez Roca (HSR) y forzaron la paralización de la producción de petróleo como parte de las medidas de presión para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La jornada comenzó con señales de alerta. Cerca de las 09:00, personal de YPFB Chaco evacuó a uno de los operadores de la planta hacia la Estación Caranda ante la amenaza de una toma de las instalaciones. Dos horas después, alrededor de las 11:00, responsables de la operación reportaron que la producción de los campos petroleros fue detenida a exigencia de los comunarios movilizados.
Paralelamente, dirigentes del Comité Ejecutivo Provincial y representantes de las cuatro centrales campesinas e indígenas de la provincia permanecieron dentro de las instalaciones, mientras en el exterior continuaban los bloqueos en el sector San Luis del Distrito 3.
Los movilizados también procedieron al cierre de válvulas de la planta y ratificaron que las medidas forman parte de una estrategia para incrementar la presión sobre el Gobierno.
Aunque el campo HSR no figura entre los mayores productores del país, la interrupción de operaciones preocupa al sector debido a que los daños derivados de una paralización pueden afectar el comportamiento futuro de los pozos y reducir temporalmente sus niveles de producción una vez que se reanuden las actividades.
La toma de instalaciones petroleras marca un nuevo nivel de tensión dentro del conflicto que atraviesa el país. Hasta ahora, las medidas de presión se habían concentrado principalmente en carreteras y puntos de bloqueo. Sin embargo, la incursión en infraestructura hidrocarburífera estratégica introduce un elemento adicional de preocupación en medio de los problemas de abastecimiento de combustibles y la paralización de miles de cisternas en distintas regiones.
Al cierre de esta edición no se reportaron enfrentamientos, pero la situación continuaba siendo monitoreada debido a la presencia de movilizados dentro del campo petrolero y a la suspensión de sus operaciones.
El Deber






