El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Rómer Saucedo, planteó convocar a una Asamblea Constituyente para discutir el rumbo del país y cuestionó la intención del Gobierno de Rodrigo Paz de impulsar modificaciones parciales a la Constitución desde la Asamblea Legislativa.
La posición fue expresada por Saucedo en una entrevista con EFE desde Nueva Delhi, donde participa de un foro de presidentes de cortes supremas de los países BRICS. El magistrado sostuvo que una reforma parcial podría dejar fuera a sectores de la sociedad y generar un eventual “estallido social” en la Bolivia profunda.
“Abramos la Constitución. Veamos qué rumbo le vamos a dar al país, pero que participe la integridad de nuestro país”, afirmó Saucedo, quien cuestionó que intereses políticos circunstanciales puedan terminar sometiendo a la justicia.
El planteamiento aparece además en medio del pulso entre el Órgano Judicial y el Gobierno por la falta de recursos económicos. Actualmente, la justicia recibe alrededor del 0,35% del presupuesto nacional, mientras el TSJ reclama elevar esa asignación hasta el 5%. Desde el Legislativo se ha planteado llevarla al 3%.
Saucedo acusó a los políticos de haber mantenido deliberadamente debilitado al Poder Judicial porque, según sostuvo, “al que es débil lo puede someter”. El presidente del TSJ ya había protagonizado un enfrentamiento con el Ejecutivo por la situación presupuestaria y llegó incluso a advertir con un paro judicial.
El magistrado también cuestionó las condiciones en las que actualmente funciona la justicia boliviana y relacionó la precariedad institucional con prácticas de corrupción. Señaló que la dependencia de expedientes físicos facilita cobros irregulares para acceder a documentos o realizar trámites.
Como alternativa, defendió la digitalización de la justicia y confirmó que ya existe una prueba piloto de asistentes de inteligencia artificial para jueces y litigantes, además de un sistema de expediente digital que comenzó a implementarse en Chuquisaca.
Para Saucedo, la modernización tecnológica y una reforma profunda son necesarias para recuperar la independencia judicial después de años en los que, según sus palabras, la justicia “bailaba al ritmo del poder político”.
El pedido de una Constituyente abre así un nuevo frente de debate político en Bolivia, precisamente cuando el Gobierno busca impulsar cambios constitucionales orientados, entre otros objetivos, a generar condiciones para atraer inversión y enfrentar la crisis económica.
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