El excomandante general de la Policía Boliviana Mirko Sokol afirmó que la corrupción y la colusión con organizaciones criminales han penetrado distintos niveles de la institución y estimó que unos 40 coroneles serían considerados “peligrosos”.
Sokol realizó la declaración al referirse a los problemas internos que enfrenta la Policía y diferenció entre uniformados que incurrieron en actos irregulares y aquellos que, según su criterio, cruzaron la línea hacia la delincuencia organizada.
“Yo echo una división, desde mi punto de vista, entre los buenos y los malos”, afirmó el exjefe policial en entrevista con el periodista José Pomacusi.
Explicó que, dentro del grupo que considera negativo, existen uniformados que fueron “absorbidos por el sistema” y otros que habrían aprovechado sus cargos para obtener beneficios económicos ilegales.
Sin embargo, señaló que existe un grupo que representa un mayor riesgo para la institución, debido a su presunta vinculación con actividades delictivas.
“Hay los otros que ya prácticamente han pasado la línea y se han convertido en parte de la delincuencia, encubriendo, siendo cómplices, y esos son los más peligrosos”, sostuvo.
Sokol cuestionó que estos efectivos hayan dejado de lado los principios que deben regir la función policial y su misión constitucional de proteger a la sociedad.
“Han dejado de lado ya el amor por la patria, por el uniforme”, afirmó, al considerar que algunos uniformados también abandonaron los valores con los que fueron formados.
En ese contexto, aseguró que la colusión entre policías y organizaciones criminales alcanzó diferentes niveles de la institución y estimó que alrededor del 10% de los coroneles podrían encontrarse dentro de ese grupo.
“(Son unos) 40 coroneles peligrosos”, resumió al ser consultado sobre la dimensión del problema.
El excomandante también cuestionó que esos uniformados continúen vistiendo el uniforme policial pese a las denuncias existentes.
“¿Por estos coroneles, estos 40, por qué están con uniforme y no están presos?”, planteó.
Sokol atribuyó esa situación, entre otros factores, a la impunidad que habría caracterizado durante años los casos de corrupción dentro de la institución.
“Lamentablemente, durante muchos años ha habido impunidad, porque el tema de la corrupción no deja huella”, señaló.
Afirmó que durante su trayectoria policial presentó denuncias contra varios coroneles y generales, incluso identificándolos con nombre y apellido.
No obstante, explicó que avanzar en este tipo de procesos requiere contar con pruebas y elementos suficientes que permitan sustentar las acusaciones.
“Para eso necesitas tener las pruebas, necesitas tener los elementos suficientes. No es tan fácil”, sostuvo.
Finalmente, Sokol lamentó la falta de uniformados dispuestos a denunciar irregularidades dentro de la institución y destacó la importancia de romper el silencio frente a posibles hechos de corrupción.
En ese sentido, recordó una frase atribuida a Mahatma Gandhi o Martin Luther King sobre el silencio de quienes conocen o presencian actos irregulares.
“No me preocupa tanto el grito de los malvados, sino lo que más me asusta y me preocupa es el silencio de los buenos”, expresó.
Sokol afirmó que, durante sus años de carrera, no conoció a otros policías que estuvieran dispuestos a levantar la voz de manera sostenida contra las irregularidades que se registraban dentro de la institución.
La Razón






