Ahoradigital – El exministro de Gobierno Carlos Romero advirtió sobre el incremento de los hechos de sicariato en Bolivia y señaló que, tras la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, se registraron alrededor de 35 homicidios violentos en Santa Cruz durante la gestión 2026, con una marcada concentración de casos en el segundo semestre.
Según las cifras expuestas por Romero en declaraciones difundidas por Unitel, durante el primer semestre se registraron tres casos de sicariato, mientras que en el segundo semestre se contabilizaron más de 30 hechos de este tipo. El exministro sostuvo que aproximadamente el 80% de los casos de sicariato se concentran en Santa Cruz.
Romero planteó como hipótesis que la captura de Marset, ocurrida en marzo, habría provocado una fragmentación de la estructura criminal vinculada al Primer Comando de la Capital (PCC), generando disputas internas por el liderazgo y el control de territorios.
A su juicio, esta situación también estaría relacionada con la confrontación entre el PCC y el grupo criminal brasileño Comando Vermelho, organizaciones que, según su análisis, buscan ampliar su influencia y controlar espacios estratégicos para sus actividades ilícitas.
El exministro mencionó que los hechos violentos registrados en San Ignacio de Velasco y San Matías podrían estar relacionados con disputas entre ambas organizaciones, mientras que otros crímenes ocurridos en la ciudad de Santa Cruz podrían responder a enfrentamientos entre facciones o ajustes de cuentas. Sin embargo, aclaró que estas posibilidades forman parte de hipótesis que deben ser investigadas.
Víctimas bolivianas y brasileñas
Romero también presentó datos sobre las víctimas de estos hechos violentos. Según sus cifras, el 60% serían ciudadanos bolivianos y el 40% correspondería principalmente a ciudadanos brasileños.
En cuanto a las edades, indicó que el 25% de las víctimas tenía entre 18 y 25 años, mientras que el 55% se encontraba en el rango de 25 a 40 años. El resto correspondía a personas mayores de 45 años.
El exministro sostuvo que la violencia vinculada al crimen organizado no puede explicarse únicamente por la captura de Marset. También apuntó a las disputas por rutas y territorios relacionados con actividades ilícitas como el narcotráfico, el tráfico de oro, el mercurio y la pasta base de cocaína.
La hipótesis expuesta por Romero pone nuevamente en debate la capacidad del Estado para enfrentar las estructuras del crimen organizado y contener la escalada de asesinatos por encargo, especialmente en Santa Cruz, donde se concentra la mayor parte de los hechos reportados.
No obstante, la relación directa entre cada asesinato y las disputas posteriores a la captura de Marset deberá establecerse mediante las investigaciones policiales y fiscales correspondientes.
Ahoradigital






